Luis Del Val: "Malditos sean todos los torturadores y asesinos"
"Malditos todos los que, amparados en el abuso del poder, imponen a sus víctimas que la vida sea una sesión continua de jueves de pasión y viernes de dolores"
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Luis Del Val: "Malditos sean todos los torturadores y asesinos"
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Luis del Val pone el foco de la imagen del día de "Herrera en COPE" en las torturas y abusos a los que soldados rusos somenten a sus víctimas en Ucrania:
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. Un soldado, fuertemente armado, entra en una escuela aparentemente abandonada. Va abriendo puertas con la punta de su fusil y, de repente, en una clase,
se encuentra con una aterrorizada familia compuesta por una mujer de 31 años, unan niña pequeña, y dos chicos jóvenes. La mujer es la madre de la niña y los dos jóvenes son hermanos de la madre. El soldado le ordena a la mujer que suba con él a una clase de el piso superior. La mujer nos tiene más remedio que obedecer y el soldado, manteniendo siempre la punta del fusil cerca de la cara -se nota que es tan desconfiado como cobarde- la somete a abusos de todo tipo.
De pronto, la niña y los hermanos que se encuentran abajo, oyen un disparo y piensan que han matado a su madre y hermana. Poco después suena otro, como para barrer cualquier esperanza. Pero no la ha matado. Lo ha hecho para que la tortura a la que la está sometiendo sea más atroz. El soldado, convertido en torturador, ordena a la mujer que baje abajo y vuelva a subir o no volverá a ver a su hija con vida. La mujer cumple el encargo, y esta vez, durante la violación, le pone el cuchillo en la mejilla y en el cuello, y le va haciendo cortes para lograr esa mezcla de sangre y lágrimas que nos resulta tan familiar en la semana que estamos viviendo. Lo narra hoy, en el diario El Mundo, Isabel Munera. El torturador le cuenta a su víctima que la viola porque le recuerda a un novia que tiene. Es probable que también tenga hermanas o madre, y deseamos que no sufran las monstruosidades que él inflige, porque este no es un ejército regular, esta es una pandilla de sanguinarios sin piedad, unos bárbaros sin freno que denigran a Rusia, como la denigran los jefes de ese Ejército que permiten el encarnizamiento y la barbarie.
que emplean una patria real o inventada para sus crímenes, sea el etarra que dispara a la cabeza del pobre esposado, sea el soldado que confunde el Ejército con una pandilla de piratas de tierra, donde el saqueo y el pillaje es su bandera. Malditos todos los que, amparados en el abuso del poder, imponen a sus víctimas que la vida sea una sesión continua de jueves de pasión y viernes de dolores.