DALÍ INVESTIGACIÓN (Previsión)
Joan Figueras, el niño que "humanizó" a los Dalí
El periodista José Ángel Montañés rescata en el libro "El niño secreto de los Dalí" la figura olvidada de Joan Figueras, el niño que Salvador Dalí y Gala acogieron en su casa de Cadaqués (Girona) y que "humaniza" el estereotipo que se tenía del pintor y su musa.,En el verano de 1948, Dalí y Gala acababan de regresar de su estancia de casi diez años en Estados Unidos, donde el artista ampurdanés ya se cotizaba mientras que en España era casi un desconocido. ,Da
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Jose Oliva
El periodista José Ángel Montañés rescata en el libro "El niño secreto de los Dalí" la figura olvidada de Joan Figueras, el niño que Salvador Dalí y Gala acogieron en su casa de Cadaqués (Girona) y que "humaniza" el estereotipo que se tenía del pintor y su musa.
En el verano de 1948, Dalí y Gala acababan de regresar de su estancia de casi diez años en Estados Unidos, donde el artista ampurdanés ya se cotizaba mientras que en España era casi un desconocido.
Dalí escogió al pequeño Joan, de 6 años, como modelo para pintar el Niño Jesús de "La Madona de Portlligat", lo que motivó que pasara muchas horas posando para el pintor y la pareja le terminó cogiendo cariño, a pesar de la animadversión pública que mostraban ambos hacia los niños.
En una entrevista con varios medios, Montañés, periodista de cultura en la redacción de El País, ha explicado que se topó con el personaje de manera anecdótica después de que un fotógrafo le enseñara en la redacción un par de fotos en las que salía el niño con Dalí y que nunca había visto.
"Empecé a estirar del hilo hasta que acabé en Cadaqués y localicé a la viuda de Joan, la llamé por teléfono y finalmente aceptó colaborar conmigo. Me enseñó fotos, dibujos, grabados, cartas, postales", relata Montañés.
En los "cinco años y medio de investigación y mucho sacrificio" el autor ha consultado unos sesenta libros, más de un centenar de artículos de revistas y diarios, una veintena de cartas y postales entre el joven y la pareja artística, las 120 fotografías que conserva el Centro de Estudios Dalinianos con el niño, además de una veintena de entrevistas a personas allegadas, entre ellas la viuda de Joan, Mercè Cabanes.
En esas fotos, Joan aparece solo o en compañía de la pareja, "con Dalí y Gala, como en la foto de la portada del libro, relajados, disfrutando del verano, paseando, jugando con una espada o descansando".
Aunque la idea del periodista no era humanizar a Dalí, "un artista al que se le quiere o se le odia mucho", el resultado es que "muchas de las fotos se alejan del estereotipo que proyectaba Dalí, y esa parte humana afloró al montar el puzzle de esta historia".
De hecho, Francesc Català-Roca explica en sus diarios la jornada fotográfica que vivió con los Dalí el 17 de agosto de 1952, "el paseo que hizo desde la casa de Portlligat a Cadaqués, pero nunca mencionó que con ellos iba Joan, y en el Colegio de Arquitectos de Barcelona (donde está depositado el archivo Català-Roca) el niño aparece en cuatro fotogramas de los contactos de ese día".
En la autobiografía de Dalí, "Diario de un genio", Joan Figueras aparece citado en nueve ocasiones, y en las puertas de los armarios del vestidor que Gala forró con fotos de los momentos más importantes de la pareja el niño también aparece en varias instantáneas, mientras que la hija de la musa daliniana, Cécile Éluard, no aparece en ninguna, recuerda Montañés.
A través de las fotos se puede ver a Dalí con otros ojos, "comprobar que tenía un comportamiento parecido al de una persona normal y que tenía la capacidad de querer, algo que se le ha negado" y las 35 imágenes que incluye "El niño secreto de los Dalí" (Rocaeditorial) confirman esa visión de cariño, "algo que fue posible porque Gala quiere a Joan tanto como Dalí".
Montañés ha juntado las piezas de un puzzle que hasta ahora aparecía fragmentado "y nadie se preocupó de unir" y por eso esta historia ha permanecido inédita con las fotos y documentos que la ilustran.
En el imaginario artístico quedó, según Montañés, "el Dalí excéntrico de los años 70 y 80, pero se ha hablado menos del Dalí de los 50 y 60, el que se reencuentra con sus amigos y en ese mundo tiene cabida Joan, quien, tras la muerte del artista, recibió ofertas millonarias de publicaciones francesas para explicar su historia pero declinó, no quiso aprovecharse".
Joan Figueras forma parte de ese "submundo" daliniano con personajes que no quisieron sacar partido de su relación con Dalí, como su mayordomo Arturo Caminada, la última cocinera de Portlligat, Paquita Buetas, o la pareja formada por el doctor Jean Georges Nicolas y Catherine Cazenave.
El "niño" que los Dalí ahijaron y que quisieron incluso llevarse a Nueva York se convirtió en alguien normal, que asumió el boyante negocio paterno de pintor de brocha gorda, en un padre de familia y que "rechazó hasta en dos ocasiones la proposición que Dalí le hizo para que fuera director del Teatro-Museo de Figueres y declinó hacer las clases de dibujo que le sugirió el artista, para no salir de su área de confort".
En el ensayo, Montañés también se refiere a "El alma", el proyecto de película que Dalí preparaba a principios de los años 50 y que tenía que protagonizar Joan Figueras.
Montañés paseó su proyecto por siete editoriales hasta que Roca Editorial decidió publicarla y en todas, comenta el autor, le proponían que escribiera una novela: "La historia era potente por sí misma y en el momento que se convirtiera en ficción perdería y el lector no sabría qué es verdad y qué no, por eso opté por un ejercicio de reportaje periodístico".
El valor del libro, añade, es que es "una historia real, sustentada con 720 notas para justificar que no hay nada inventado".
El azar quiso además que coincidiera la escritura del libro y la exhumación de los restos de Dalí por la reclamación judicial de paternidad de Pilar Abel: "Pensé que se estaba exhumando a Dalí por una supuesta hija mientras yo estaba recuperando la figura del niño de los Dalí".



