Esperanza moderada tras el alto el fuego en el Líbano
"El anuncio de Benjamín Netanyahu del pasado martes, en el que comunicó el cese de la violencia en el Líbano, debe acogerse con prudencia"
Madrid - Publicado el
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Un alto el fuego es siempre una buena noticia. Sin embargo, el anuncio de Benjamín Netanyahu del pasado martes, en el que comunicó el cese de la violencia en el Líbano, debe acogerse con prudencia. Por el momento, está previsto que se prolongue durante 60 días, aunque existe una esperanza razonable de que pueda consolidarse de forma definitiva. Pese a todo, el frente de Gaza o el conflicto con Irán se mantienen activos, y el alto el fuego pactado con Hezbolá descansa sobre un equilibrio precario que podría quebrarse en cualquier momento.
Como en todo conflicto, la construcción de una paz duradera y justa para todas las partes debe ser el primer objetivo. Sin embargo, la situación en Oriente Próximo dista mucho de ser estable a corto plazo. Tras once meses de hostilidades entre Hezbolá e Israel, es indudable que la milicia armada chií ha quedado muy debilitada. Pero no puede obviarse ni olvidarse el dolor de miles de inocentes que han tenido que soportar ataques que, en demasiadas ocasiones, han resultado brutales e indiscriminados.
Israel tiene derecho a disfrutar de paz en todas sus fronteras y le asiste el derecho a defenderse. Pero el propósito de esa defensa legítima siempre debe ser la paz y debe quedar circunscrito a las garantías que impone el derecho internacional humanitario. Es imprescindible actuar desde la justicia, evitar la venganza desmedida y no deshumanizar jamás a las personas inocentes que habitan una tierra cargada de especial memoria y dignidad para las tres grandes religiones del libro.