Mari Ángeles, enfermera en Andalucía: "La pandemia estará siempre en nuestra retina y nuestro corazón"

En aquellos días Mari Ángeles recuerda que tenían un teléfono que estaba disponible mañana, tarde y noche, que nunca jamás se apagaba

Redacción COPE Sevilla

Sevilla - Publicado el - Actualizado

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Son las 8 de la mañana y la actividad comienza como cada día en el Centro de Salud de San Luis, en un barrio céntrico de Sevilla. Los pacientes van llegando al mostrador donde cogen cita o hacen consultas.

En estas instalaciones se atiende a 25.000 sevillanos y una de las profesionales con nombre y apellido de este centro es Mari Ángeles, enfermera que lleva 31 años ejerciendo, los últimos 12 en Atención Primaria y que actualmente es Enfermera Gestora de Casos.

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Mari Ángeles forma parte del grupo de 220.000 profesionales de Enfermería. Una sanitaria de vocación que ha reconocido que “la pandemia nos marcó y nos sigue marcando, y quedará para siempre en nuestra retina y en nuestros corazones”.

Ella como Gestora de Casos tuvo en sus manos decisiones muy difíciles. Por ejemplo, “cuándo aislábamos a los mayores, cuándo decíamos qué trabajador debía o no acudir”. Eran “decisiones duras” y durante toda la pandemia, “mañana, tarde y noche teníamos un teléfono que no se apagó nunca”.

Aunque fue un período que daba vértigo, que le pasó factura porque por puro agotamiento tuvo que pedir un tiempo de excedencia, Mari Ángeles recuerda “momentos especialmente emocionantes, como la llegada de las vacunas”.

Por la tarde, el 28 de diciembre, “una de las residencias de mayores que dependen de nuestro centro fue de las primeras en recibir las vacunas”. Ese momento fue especial, “llegamos a la residencia y los mayores nos recibieron con muchas ganas, con ilusión, daba igual lo que lleváramos, solo pedían que se las pusiéramos”.

Como dice Mari Ángeles,la pandemia dejó daños colaterales, pero hay momentos de los que sentirse muy orgullosa”.

Por ejemplo, cuando esta enfermera de larga trayectoria profesional tuvo que decidir cerrar y medicalizar el convento de las Hermanas de la Cruz, que tienen una residencia de mayores que atiende a personas muy vulnerables de Sevilla.

Había un brote que afectaba a 99 religiosas de 102 y probablemente esa decisión complicada salvó muchas vidas.

Un año después, Mari Ángeles nos cuenta que recibió una llamada en su móvil. Al otro lado del teléfono sonó la voz de la Hermana Superiora del convento. A Mari Ángeles le dio un vuelco el corazón y “con nervios les pregunté, qué pasa Hermana, qué necesitáis”.

Entonces recibió una respuesta que todavía hoy recuerda y le hace emocionarse: “No pasa nada, Mari Ángeles, es que en Nochebuena se habla con la familia y tú para nosotras eres nuestra familia”.

Es solo una de las miles de anécdotas de esta profesional, historias que dan para escribir un libro, buenas, malas o regulares.

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La Atención Primaria, donde todo comienza, el centro del sistema

La suya es una fuerte vocación por su profesión de cuidadora, aunque reconoce que no todo lo resuelve la vocación, sino que hay cosas para resolver.

Mari Ángeles cree que hacen falta “más medios y una mayor estabilidad de los trabajadores sanitarios”, sobre todo porque “trabajamos en domicilios, con la unidad familiar, con la confianza de las personas”.

Por eso tiene claro que “la atención primaria es una pieza fundamental de nuestra sanidad”, que es “el centro del sistema, porque tratamos a las personas desde la forma en que están sanas, promoviendo hábitos de vida saludables, atendiendo en los momentos en los que las enfermedades crónicas se detectan y sobre todo acompañamos en los momentos finales de la vida.”