Teruel Empresarios Turísticos hace un balance inmejorable de las Bodas de Isabel: "Lleno hasta a 45 kilómetros"

La ciudad de Teruel ha estado llena durante todo el fin de semana

Pablo Fernández Pujol

Teruel - Publicado el - Actualizado

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El pasado fin de semana, Teruel se ha convertido en un hervidero de visitantes que han acudido a la celebración de las Bodas de Isabel de Segura. Según Roche Murciano, presidente de Teruel Empresarios Turísticos, la ocupación hotelera no solo ha alcanzado el 100% en la capital, sino que también se ha extendido a municipios cercanos, como Albarracín, Mora de Rubielos o Cella, situados hasta a 45 kilómetros a la redonda.

"Ha sido un éxito rotundo. La ciudad ha estado completamente desbordada tanto el viernes como el sábado, y lo mismo ha sucedido en los pueblos de alrededor", dicho Murciano en COPE. La cita medieval se ha consolidado como un motor económico clave para la provincia, especialmente en un mes como febrero, tradicionalmente considerado uno de los más flojos para el sector hostelero.

Un impulso clave para la economía local

El impacto económico de este evento es innegable. Según estimaciones basadas en estudios previos de la Cámara de Comercio, el fin de semana de las Bodas de Isabel mueve alrededor de 15 millones de euros en Teruel y su entorno. "Febrero era hace décadas un mes complicado para la hostelería, pero ahora, gracias a esta celebración, se ha convertido en uno de los tres mejores meses del año".

El éxito no solo se ha notado en los hoteles, sino también en la restauración. La mayoría de los restaurantes de la ciudad han ofrecido menús medievales inspirados en la gastronomía tradicional, con platos de cuchara como judías, lentejas o migas. "La gran mayoría de los locales han trabajado con dos o tres turnos de comidas para poder atender a la demanda", destacó Murciano.

turismo variado y con alto poder adquisitivo

Uno de los factores clave del éxito de esta festividad es la diversidad del turismo que atrae. A diferencia de otras citas como la Vaquilla del Ángel, cuyo público suele ser más jóven, las Bodas de Isabel convocan a visitantes de todas las edades y con un poder adquisitivo mayor. "Viene un cliente de entre 30 y 75 años, que busca alojamiento de calidad y está dispuesto a gastar en una buena comida o una estancia cómoda".

La mayor parte de los visitantes provienen de ciudades limítrofes como Valencia, Castellón y Zaragoza, aunque también se ha registrado un importante número de turistas llegados desde Madrid y Cataluña.

La Fundación Bodas de Isabel y el Ayuntamiento de Teruel ahora trabajan en la candidatura para que la celebración obtenga el reconocimiento de Fiesta de Interés Turístico Internacional. Sin embargo, esto plantea retos logísticos debido a la limitación de espacio en el centro histórico y la capacidad hotelera de la ciudad.

"Quizá una solución sea descentralizar parte de los eventos hacia la zona del ensanche, para evitar aglomeraciones en el casco histórico", ha apuntado Murciano. 

Con todo, las Bodas de Isabel han vuelto a demostrar que son un pilar fundamental del turismo en Teruel.

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