Una malagueña en Zaragoza se da cuenta de algo que ha empezado a hacer sin darse cuenta: "Llevo cinco meses"

A Tamara le habían dicho que la forma de hablar de los maños era particular, pero al tiempo de vivir en la ciudad aragonesa ha entendido por qué con una experiencia personal

TikTok: @hellojimenez.z.z

Tamara en el vídeo

José Manuel Nieto

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3 min lectura

En un reciente video viral en TikTok, Tamara, una joven malagueña que se mudó a Zaragoza hace cinco meses, ha compartido una experiencia que ha dejado a muchos asombrados. Su relato no solo refleja la riqueza lingüística de la ciudad aragonesa, sino también cómo, sin darse cuenta, se ha integrado en la forma de hablar de los maños.

Tamara comienza su relato explicando cómo, al llegar a Zaragoza, había escuchado en múltiples ocasiones que los maños "hablan cantando". Sin embargo, hasta hace poco, no había comprendido del todo el significado de esta peculiaridad lingüística. Y es que, si eres de fuera, puedes imaginar que este "cantar" al hablar tiene algo que ver con un tono melódico, como si se estuvieran tratando con más dulzura. Nada más lejos de la realidad. El fenómeno tiene que ver con un cambio en la entonación de las frases, algo que Tamara describe con su propio ejemplo.

La malagueña relata cómo, poco a poco, se ha dado cuenta de que, al hablar con los maños, su entonación ha cambiado sin que ella lo percibiera inicialmente. “Nosotros, los andaluces, hablamos de una forma más lineal, más directa", comenta. En cambio, en Zaragoza, la forma de hablar tiene un ritmo característico: las frases suben y bajan, como si se cantaran, y es especialmente notoria al final de las oraciones. "No se dice Zaragoza, se dice Zaragozá, ¡como si le pusieras una tilde!", bromea Tamara. Este fenómeno, que al principio le pareció extraño, ha pasado a formar parte de su propia manera de comunicarse.

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Vista aérea de la Basílica Catedral de Nuestra Señora del Pilar, Zaragoza

No solo se ha dado cuenta de la forma de entonar las palabras, sino que también ha adoptado ciertas expresiones como "mogollón", algo que, según ella, no se utiliza en su tierra natal. Un detalle curioso, sobre todo para aquellos que conocen la diferencia entre los "colgadores" de Málaga y los "perchas" de Zaragoza, otro ejemplo del crisol de acentos y vocabulario que se mezclan en la ciudad aragonesa.

Una malagueña en Zaragoza

Lo más divertido es cómo Tamara describe el uso del "jodo", una expresión que se utiliza en Zaragoza para dar énfasis en diversos contextos. "Es una palabra, pero tienen un 'jodo' para cada situación", dice. Este tipo de expresión parece ser una seña de identidad en la región y marca la diferencia con otros lugares de España.

Es interesante ver cómo el entorno influye en nuestra manera de hablar. No es raro que, al vivir en una ciudad diferente, los modismos y las formas de expresión de la región se vayan integrando poco a poco en nuestro propio repertorio lingüístico. Tamara, como trabajadora en Zara Mujer, está en contacto constante con los maños, lo que ha acelerado este proceso de adaptación.

Aún más fascinante es cómo ella misma reconoce que no se había percatado de los cambios en su forma de hablar hasta que alguien le hizo el comentario. Una reflexión que invita a pensar en cómo, sin darnos cuenta, vamos adaptándonos a las particularidades de un lugar, ya sea su acento, sus costumbres o su manera de relacionarse.

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Vista aérea del parque José Antonio Labordeta en Zaragoza

Una de las afirmaciones que Tamara menciona en su video es que "en Huesca, la entonación de hablar cantando está aún más marcada". Esto me lleva a reflexionar sobre la teoría del ranking que posiciona a Zaragoza como la quinta ciudad más feliz de España. Quizás este tipo de variaciones lingüísticas, que aportan un toque de alegría y expresividad al hablar, tengan algo que ver con ese clima tan característico de la ciudad. Después de todo, un tono más melódico al hablar podría ser reflejo de una cultura vibrante, llena de energía positiva.

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