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"Thalassa" el primer ensayo clínico de un medicamento contra la Covid persistente: "Creemos que puede funcionar"

La unidad especializada de Can Ruti espera los primeros resultados en 2026.

José Miguel Cruz

Barcelona - Publicado el - Actualizado

5 min lectura

Cinco años después del estallido de Covid, la enfermedad es todavía un pozo de dudas e incertidumbre, sobre todo en casos en que la vacunación y el tratamiento sintomático no es suficiente. 

Se trata de la Covid persistente, para la que la medicina todavía no tiene respuestas. "No podemos explicar al paciente por qué está así ni sabemos si se curará", comenta la directora del programa de Covid persistente de Can Ruti, Lourdes Mateu. 

La unidad fue pionera en el país y desde que abrió en junio de 2020 ha atendido a unos 2.000 casos. Solo el 7,6% se ha curado "y por eso es muy importante la investigación", comenta. En este sentido, en febrero ha arrancado el ensayo clínico de un medicamento contra la Covid persistente. Los primeros resultados se esperan en 2026.

Pese a los avances que parece que pueden empezar a vislumbrarse en un futuro próximo, por ahora la enfermedad se ha apoderado de la vida de muchas personas. 

Y le ha condicionado enormemente. "Hay gente que está mal desde la primera infección de marzo de 2020 y queda claro que debemos seguir trabajando", admite Mateu.

Sin embargo, y ante las incertidumbres del momento, la doctora apuesta por centrar el esfuerzo asistencial en garantizar una mejor calidad de vida a los pacientes, acompañándolos desde una mirada pluridisciplinar. Y es que se trata de pacientes que "tienen muchos síntomas" y ahí radica también la "dificultad del diagnóstico".

JORDI PUJOLAR

El ensayo clínico "thalassa" abre una puerta a la esperanza de los enfermos por covid persistente

"Queremos tener la oportunidad de curarnos"

Uno de los primeros casos diagnosticados es el de Silvia Soler, portavoz hoy del colectivo de afectados de Covid persistente. Se infectó en marzo de 2020 y cinco años después sigue sufriendo brotes que le han "cambiado la vida". La disfonía, los problemas musculares, articulares e intestinales y los episodios de fatiga la dejan "fundida".

Mientras esperan la llegada de un tratamiento que les dé "la oportunidad de curarse", los afectados celebran que se haya abierto la puerta para que se les trate como pacientes crónicos complejos. Sin embargo, dicen sentirse "abandonados" por unas administraciones que "no quieren asumir su responsabilidad".

Existe una 'subpandemia', asegura, genera problemas de salud, pero también sociales y laborales. Aquí, Soler recuerda que miles de enfermos han tenido que dejar de trabajar y sobrevivir con "rentas ridículas" o seguir yendo a trabajo "sin salud para hacerlo". "Nos dijeron que nos quedáramos en casa porque nos curaríamos solos y cinco años después estamos enfermos", añade.

Con una evidente disfonía que no se le va, explica que desde que contrajo la enfermedad ya se ha reinfectado ocho veces y que su vida "nunca ha vuelto a ser la misma". Aunque ha intentado volver al trabajo en varias ocasiones, continúa de baja y muy limitada para llevar una vida "más o menos normal".

Silvia Soler, portavoz de la plataforma de afectados por la covid persistente

un estigma difícil de sobrellevar

"No quiero compararlo, pero cuando tienes una enfermedad como cáncer o diabetes sabes que tienes una oportunidad para curarte si sigues un tratamiento. Luego funcionará o no, pero el tratamiento está ahí. En nuestro cuerpo no y con tanta inflamación no sabemos qué pasará, porque consecuencias tendrá seguro", añade.

A todo ello, lamenta Soler, se suma "el estigma" que arrastran a los enfermos de Covid persistente, que equipara al que sufrían al inicio los portadores del VIH. "La gente pensaba que sólo para darte la mano o abrazarte te infectabas y con Covid pasa lo mismo. Cuando dices que eres Covid persistente la gente se separa", lamenta.

Pese a las críticas a las administraciones, los afectados valoran positivamente algunos avances legislativos para reconocer la enfermedad y mejorar la calidad de vida de quienes la padecen, como la Proposición No de Ley presentada por Sumar a iniciativa de los enfermos y aprobada en el Congreso, que abre la puerta a tratar a estos enfermos como pacientes crónicos complejos.

"El dolor era insoportable; no veía la salida"

Mientras, a las consultas de Can Ruti siguen llegando cada semana diez nuevas primeras visitas de casos graves de personas con Covid persistente. Los casos más leves se quedan en la asistencia primaria y no son derivados, pero, sin embargo, la lista en el Hospital Germans Trias i Pujol es de unos seis meses.

Una de las primeras que entró es Lídia Gázquez. Se infectó en febrero de 2021, hace cuatro años. Los peores años fueron los primeros, con unos dolores y una fatiga "sobrehumanas", totalmente invalidantes. Pasado el tiempo, la paciente vuelve a vivir con cierta normalidad y tras la última visita a Can Ruti admite que está "muy recuperada".

"Ahora estoy muy bien, quedan algunas secuelas y estoy intentando acabar de limpiar", relata. Si mira atrás, Gázquez dice que el dolor articular y muscular de los primeros dos años fue "insoportable". Se levantaba y se acostaba con dolor y no había "ningún medicamento" que le ayudara. "No veía la salida".

Y empezó a intuirla cuando pudo entrar en la unidad especializada de Can Ruti. La esperanza depositada en los profesionales sanitarios, la investigación y los tratamientos de rehabilitación supusieron un punto de inflexión hacia la recuperación: "Fue importante estar en un lugar donde se nos escuchaba y creía".

Primer ensayo clínico de un medicamento

Como ella, la doctora Mateu explica que hay pacientes en los que predomina la fatiga o dolor. Hay otros con afectación neurocognitiva, diarreas o fiebres, y hay pacientes con taquicardias. También los hay que se han curado, pero que se han visto obligados a "adaptar" su vida, mientras que otros que siguen muy afectados: "Nos falta mucho por saber".

Por eso la investigación, detalla la doctora, está centrada en la caracterización de la enfermedad, el análisis de los factores de riesgo o de la fisiopatología para poder dar con el tratamiento adecuado. Ahora, las esperanzas puestas en el análisis clínico 'Thalassa' son grandes. "Pensamos que puede funcionar", exclama.

El estudio se lleva a cabo por la Fundación Lucha contra las Enfermedades Infecciosas y la biofarmacéutica PharmaMar para evaluar la eficacia de la plitidepsina

La doctora Mateu detalla que se trata de un antiviral que "tiene efectos contra el SARS-CoV-2, contra el herpes y también tiene un efecto antiinflamatorio, que son tres de las hipótesis de la Covid persistente".

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