Semana Santa
Ramas de olivo o dibujos, para decorar los balcones en un Domingo de Ramos atípico
El arzobispo de Santiago hace un llamamiento especial a los niños, que este año no contarán con la procesión de 'La Burrita'.
Xanela
Madrid - Publicado el - Actualizado
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El arzobispo de Santiago, monseñor Julián Barrio, antes de finalizar la Santa Misa dominical retransmitida por la Televisión de Galicia (TVG), ha invitado a hacer un gesto desde balcones y ventanas de los hogares el próximo Domingo de Ramos. “Según vuestras posibilidades y creatividad”, dijo el arzobispo, pero indicando que será como “un aplauso y signo de cariño” al Señor Jesús.
Monseñor Barrio recordó que estamos en una circunstancia especial y que, si otros años los fieles llenaban los templos y las calles con sus palmas y sus ramas de olivo, este próximo Domingo de Ramos se puede hacer desde las ventanas y balcones un “gesto sencillo” para manifestar que Jesús sigue recorriendo nuestras calles como en las tradicionales procesiones de este día que da inicio a la Semana Santa. “Un recortable, el dibujo de un niño, una rama de olivo”, explicó el arzobispo compostelano.
El Domingo de Ramos de 2020 será atípico al no poder celebrar, por ejemplo, en Pontevedra, la procesión de 'La Burrita' que finaliza con un seguimiento masivo en la plaza de la Herrería.
Carta a los Niños y Jóvenes diocesanos. Marzo 2020
Gritad: “Bendito el que viene en el nombre del Señor”
Queridos niños/as y jóvenes:
¡Cómo vamos a echar en falta este año vuestra presencia y bullicio al no poder tener la procesión tan propia vuestra como es la del Domingo de Ramos! Pero estoy seguro que os asomaréis a las ventanas o balcones de vuestras casas ya sea en las aldeas, en las villas o en la ciudad con el ramo de olivo o la palma para acompañar a Jesús que entra en ellas y que son este año una Jerusalén herida y lastimada por la pandemia del coronavirus que nos está afectando tan duramente. Necesitamos que manifestéis vuestra alegría con este gesto que a todos nos animará, acompañando a Jesús no con el paso de la Borriquita sino como al amigo invisible por nuestras calles. Él nos dijo que estaría siempre con nosotros cuando nos sentimos unidos a los demás en su nombre y no nos va a abandonar. Esta es nuestra esperanza cristiana. Gritad a pleno pulmón: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!, anunciando así el comienzo de la Semana Santa en la que celebramos que Cristo nos amó y entregó su vida por nosotros. Recordad lo que dijo: “Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis, pues de los que son como ellos es el reino de Dios” (Mc 10,14).
En las visitas pastorales que estaba realizando a las distintas parroquias de nuestra Diócesis, he tenido el gozo de encontrarme con algunos de vosotros, hablaros y escucharos, respondiendo a vuestras preguntas, siempre interesantes, sobre Jesús, nuestro Maestro. Unos os estáis preparando para recibir la Primera Comunión, otros asistía a la catequesis para la Confirmación: todos sabedores de encontrar fuerza y luz para el compromiso de dar testimonio de Él. Este año la Iglesia parroquial está siendo vuestro hogar, redescubierto como Iglesia doméstica. ¡Agradezco mucho a vuestros padres esta inquietud y preocupación! La situación en la que vivimos y de la que no sois ajenos al estar recluidos en vuestras casas, es muy posible que lleve a retrasar las fechas de estas celebraciones que estáis preparando. Pero esto no importa, vuestra ilusión y vuestro ánimo han de ser mayores si es posible.
Las noticias que recibimos nos transmiten que muchas personas están sintiendo el agobio preocupante de la incertidumbre. Hay que recordar aquellas palabras de Jesús que serenan nuestro ánimo: “Venid a mí los que estáis cansados y agobiados que yo os aliviaré… porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera” (Mt 11,28). Solamente desde El y con su enseñanza, podemos dar una respuesta sin miedo a las cuestiones que nos afectan. A veces la sociedad nos da la impresión de ser una gran casa un poco destartalada. Pero si nos fijamos en las personas que la habitan, ciertamente se percibe una gran necesidad de Dios y mucha bondad.
Rezo con vosotros, pidiendo que el Apóstol Santiago y la Virgen María nos ayuden. Con los mejores deseos y mi cordial saludo para vuestros padres, os bendigo en el Señor,
+Julián Barrio Barrio,
Arzobispo de Santiago de Compostela