La Tertulia, sobre la serie del momento: "¿Quieres destruir a un adolescente? No le pongas límites"

Para muchos es la mejor serie de los últimos tiempos: 'Adolescencia' narra el arresto de un joven de 13 años acusado de asesinato en Reino Unido. Álvaro Bilbao, Gaona y Aguilar reflexionan sobre la ficción y esta etapa vital

Escena 'Adolescencia'
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'Adolescencia'

Redacción Fin de Semana

Publicado el - Actualizado

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En una mañana cualquiera en un pueblo del Reino Unido, la policía entra por la fuerza en una casa familiar; manda que todo el mundo se tire al suelo y se lleva arrestado al miembro menor de la familia: es Jamie Miller, un chaval de 13 años que es acusado de asesinar a una compañera del colegio. 

Esta es la trama de 'Adolescencia', la mini serie de cuatro capítulos que acaba de estrenarse en plataformas y que promete en convertirse en un éxito de público y crítica. La ficción, creada por Stephen Graham, no está inspirada en un caso real concreto pero sí en la espiral de violencia entre jóvenes que el cineasta ha detectado en los últimos tiempos. 

La repercusión de este trabajo ha sido tal que ha llegado hasta el Parlamento británico. El premier Keir Starmer ha reconocido que la está viendo con sus hijos y que podría ser interesante que se proyectara en las aulas. 

Álvaro Bilbao es neuropsicólogo, autor entre otros del libro 'Prepárate para la vida' y es uno de los muchos que ha visto esta producción: "La adolescencia es una época de cambios, de incertidumbres. Los adolescentes tienen misiones muy importantes: formar parte de un grupo de amigos, tener un status... pueden suponer muchas tribulaciones". 

Durante la adolescencia, el cerebro comienza un proceso de desconexión de la atención a los padres y de progresiva conexión hacia su propio mundo y a sus compañeros: "Es fundamental que el adolescente aprenda a dominar el temperamento, el enfado, la ira, la tristeza... porque es una tarea que van a afrontar en la vida". 

"La serie me gustó mucho (...) está hecha con mucho realismo. He hablado con compañeros que trabajan en centros de menores y me comentan que no puedo imaginar cómo de realista es cada detalle de la serie. Cómo se parece ese chico que ha cometido delitos graves". 

'Adolescencia' consta de cuatro capítulos de una hora de duración cada uno aproximadamente rodados en plano secuencia. Los escenarios son la casa familiar, la comisaría de Policía, un centro de menores o la escuela. El acoso escolar, la relación de los padres con sus hijos, la violencia doméstica, los anhelos de los adolescentes como el afán de gustar o de ser popular o la omnipresencia de las redes sociales en su vida son algunos asuntos sobre los que reflexiona esta producción.  

Recordaba el psicólogo José Manuel Aguilar que el término 'adolescente' tiene su origen en el verbo latino 'adolescere' que significa 'crecer': "El adolescente es una persona en desarrollo y lo que transmite la serie es una realidad: que sus hijos, aunque estén solos en su habitación, no están solos. Jamás". 

Y es que las redes sociales y su lenguaje propio tienen un papel fundamental en la trama: los emoticonos, ese idioma críptico cuyo significado, en la mayoría de ocasiones, se escapa a padres y profesores: "Lo que tiene que ver con el lenguaje, emojis, gifs, vocabulario que se nos escapa a los adultos... tienen códigos en todo el mundo, da igual donde estés, y se comunican entre ellos con una terminología que ellos conocen y los adultos no" explicaba Bilbao. 

La presencia de los padres en la vida de sus hijos es clave, recordaba Aguilar: "La serie da una oportunidad fantástica. Vean la serie acompañado de sus hijos. Para decir a nuestros hijos que si les pasa algo así se puede hablar y solucionar (...) No podemos ser una autoridad cuando hemos estado ausentes y de pronto aparecer para solucionar el problema. Eso no funciona con los adolescentes". 

Subrayaba Álvaro Bilbao que "los hijos quieren a los padres, no por un lazo de sangre, sino porque tenemos una capacidad superior de entender cómo funciona el mundo, de proveer, para explicar normas y límites... esa superioridad ha de ser como un paraguas que te protege, no como un rayo que te fulmina". Y concluía Aguilar: "¿Quieres destruir a un adolescente? No le pongas límites". 

Nunca hay que tolerar las faltas de respeto a los padres y además hay que "defender al otro progenitor" resaltaba Gaona: "No permitir que haya un vínculo patológico con uno de los progenitores en detrimento del otro (...)". 

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