¿Podemos generar adicción a los bulos sobre el COVID19?
La dopamina que genera nuestro cerebro al recibir estímulos puede hacernos impulsivos y menos analíticos con lo que recibimos. Bulos incluidos.

¿Podemos generar adicción a los bulos sobre el COVID19?
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Su hábitat natural no son los medios de comunicación tradicionales, sino las redes sociales, internet, blogs y Whatsapp. Sus fuentes son “el primo de mi amigo” o “el chat de la comunidad de vecinos”… nada fiables. Te hablo de los sembradores de bulos sobre el Coronavirus y cómo podemos detectarlos y cortar su expansión a tiempo. Porque los bulos desinforman, mienten, y deforman las conciencias de los que se los creen y los comparten. Y juegan con algo tan sensible como es esta pandemia mundial que estamos viviendo. Contra los bulos, información veraz.
Algunos sembradores o altavoces de bulos se autodenominan negacionistas. Hay muchos ejemplos: los que niegan que exista el Coronavirus, los que piensan que dentro de la vacuna contra el COVID19 nos van a implantar a todos un microchip para controlar nuestros movimientos a través de la tecnología 5G… un sinfín de mentiras que poco a poco van calando en nuestra sociedad hasta el punto de que estamos presenciando manifestaciones masivas y peligrosas, sin distancia de seguridad ni medidas higiénicas… contra el uso de la mascarilla. Samuel del Río, buenos días (buenos días, Ángel) vamos a poner algunos ejemplos de bulos que luego movilizan a miles de personas.
Vaya por delante que este grupo de creyentes y difusores de los bulos lo integran personas muy diferentes. Antisistema, grupos de extrema derecha, colectivos antivacunas o incluso políticos como el presidente brasileño Jair Bolsonaro. Vamos con algunos de los bulos que más se han viralizado y compartido estos últimos días.
1. El de que Italia ha encontrado la cura gracias a que desobedecieron a la Organización Mundial de la Salud. Y que el Covid no es un virus sino una bacteria. Es una cadena de Whatsapp en la que se lee que gracias a que los médicos italianos desobedecieron la ley de la OMS de no realizar autopsias a los fallecidos (algo que también es mentira) encontraron la bacteria que produce la muerte formando coágulos de sangre. Como toda mentira eficaz, se disfraza de verdad. Y parte de verdad tiene porque sí se han efectuado autopsias en Italia. Siguiendo las medidas de seguridad. No 50 autopsias como dice la cadena de Whatsapp sino 38. Además firman 3 médicos de un hospital que no figuran como autores del estudio. Otra parte de verdad es lo de los trombos: la presencia de fibrina rica en plaquetas en pequeños vasos arteriales. Es frecuente en pacientes de Coronavirus pero no causan directamente la muerte. El Coronavirus, que quede claro, es un virus y no una bacteria.
Este ejemplo nos sirve para ilustrar cómo funcionan los bulos. En primer lugar, el titular es muy llamativo. Como por ejemplo “Médicos italianos encuentran la cura para el Coronavirus: es una bacteria y la OMS no quiere que lo sepas”. Por tanto, si te cruzas con algo así, ponlo en cuarentena. No te lo creas. Debemos ir a la fuente de la información. Si es whatsapp o un pantallazo hecho con el móvil, no es fiable. La fuente debe ser oficial… por ejemplo la propia OMS en un comunicado o el ministerio de Sanidad. Con una simple búsqueda en Google podemos verificar la fuente e incluso consultar listas de bulos para ver si el que has recibido está incluido.
Y ante la duda, siempre puedes consultarlo llamando a los teléfonos de información de tu comunidad autónoma o preguntando a algún conocido periodista o funcionario. Y como te estamos contando, el bulo contiene una parte de verdad, que es lo que atrae realmente. Vamos con otro ejemplo, este en forma de audio, que no vamos a emitir porque es falso pero que suena como un testimonio normal. Un hombre que dice ser el supuesto biólogo Isidro Fuentes García explica que en 24 horas puedes matar al Coronavirus con MMS o clarito de sodio. Es un remedio falso.
Como explica la Organización Mundial de la Salud (OMS), todavía no existe una vacuna, medicamento o tratamiento contra el coronavirus para prevenir o tratar COVID-19. Entre los distintos fármacos y tratamientos que se están investigando contra el coronavirus no se incluye el clorito de sodio.
Mira si son peligrosos los bulos que en Estados Unidos decenas de personas fueron ingresadas después de beber lejía pensando que así mataban al bicho. Algo que hasta el mismísimo presidente difundió en rueda de prensa. La Policía alerta constantemente contra los bulos. Vamos con otro bulo. Quizás el más famoso de todos: el del 5G.
Un supuesto doctor llamado Thomas Cowan aparece en un vídeo que se ha viralizado diciendo que la pandemia la ha provocado el 5G. Un salto cuántico en la electrificación de la tierra. No hay ninguna evidencia científica de esto. Un tema el del 5G que ha llegado a nuestro país a través del cantante Miguel Bosé entre otros muchos… que en su cuenta de Twitter avisó de que Bill Gates, el fundador de Microsoft, tiene un proyecto de vacunas para controlar a la población.
También asegura que Gates es el dueño de una farmacéutica y que es el responsable de miles de muertes por todo el mundo porque las vacunas contienen metales tóxicos. También alentó la movilización de la Plaza de Colón en Madrid.
Más ejemplos de bulos: el de que usar mascarilla aumenta las probabilidades de que des positivo porque los gérmenes quedan atrapados en ella. Mentira. El instituto de Salud Carlos III ha explicado que si el virus está en la parte interna de tu mascarilla es que lo has portado en tu hálito en tu aliento y está alojado en tu sistema. Los otros microbios que puedas tener en la mascarilla no amplifican los resultados de las pruebas. Otro más, a cada cual más surrealista pero que mucha gente acaba comprando… un vídeo con afirmaciones falsas de que las pistolas para medir la temperatura matan nuestras neuronas. Desmentido por el Consejo General de Colegios Farmacéuticos.
Estos son solo algunos ejemplos de los más de 700 bulos detectados por las autoridades desde la activación del estado de alarma en nuestro país. Y nos ha hecho preguntarnos ¿qué ocurre en nuestro cerebro cuando recibe estímulos como estas noticias falsas?
¿Podemos llegar a engancharnosa los bulos? ¿Podemos generar dependencia o adicción? Se lo hemos preguntado aquí en La Mañana del Fin de Semana a la psicóloga Teresa Messía. La dopamina que genera nuestro cerebro al recibir estímulos puede hacernos impulsivos y menos analíticos con lo que recibimos. Bulos incluidos.
"La redes sociales tienen un sistema parecido a las máquinas tragaperras: en muypoco tiempo recibimos muchos estímulos inesperados. Cuando tu cerebro genera dopamina constantemente, tenemos un problema. En ese momento la persona ya no tiene el control sobre lo que hace. Empieza a repetir ciertas conductas que le producen placer de forma más automática"
También depende mucho de nuestra personalidad. Cada persona es un mundo pero lo que está claro es que solemos agarrarnos a lo que reafirma una creencia propia ya adquirida.
"Hay personas más escépticas que otras... otras más sugestivas o críticas. Estamos ante una situación de incertidumbre real y cada persona tiene su incertidumbre propia y esa necesidad de adaptación y de aferrarme a información para sentirme seguro. Si yo encima recibo información que confirma mis creencias que me da cierta satisfacción o placer pues yo difundo con más frecuencia esta información"
Vamos a incidir en las herramientas que tenemos a mano todos para identificar un bulo y cortar la ola de alarmismo que lo rodea. Para empezar, lógicamente, si dudas de una noticia no la compartas. El Ministerio de Interior da además estas recomendaciones una búsqueda rápida de Google, acudir a fuentes oficiales y sospechar de logos, sellos u otros intentos de convertir un documento en oficial “Blinda tus perfiles contra las fake news” dice la Policía. Y ante todo, sentido común. Si algo no te cuadra o te alarma... pregunta pero no compartas.