Una experta en edadismo da un ejemplo de microagresión con esta habitual expresión: "Está en boca de todos"

Vania de la Fuente desgrana los problemas que se derivan por haber cumplido muchos años y también, de lo contrario, de las desventajas de tener pocos 

José Manuel NietoCarlos Moreno 'El Pulpo'

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Vania de la Fuente, médica, antropóloga y autora del libro La Trampa de la Edad, ha desgranado en una reciente entrevista los sutiles, pero poderosos efectos del edadismo, un fenómeno que a menudo pasa desapercibido, pero que, según ella, nos afecta a todos, sin importar nuestra edad.

Durante una charla con Carlos Moreno ‘El Pulpo’ en el programa Poniendo las Calles, Vania habló sobre cómo la sociedad categoriza a las personas en función de su edad y cómo estas etiquetas nos condicionan en muchos aspectos de nuestra vida, desde el acceso a oportunidades laborales hasta la manera en que nos percibimos a nosotros mismos.

Uno de los puntos más interesantes que abordó fue el de las microagresiones que, aunque aparentemente inofensivas, perpetúan esta discriminación por edad. Un ejemplo que citó de manera muy ilustrativa es una frase que, a menudo, se utiliza sin malicia alguna: "Está en boca de todos". Esta expresión, aunque común, puede ser una forma sutil de clasificar a las personas, asumiendo que todos los individuos de determinada edad deben compartir las mismas opiniones o comportamientos, y que, por tanto, sus voces no cuentan como algo realmente único. De esta manera, se fomenta un estereotipo en el que el colectivo de personas mayores, por ejemplo, está excluido de la modernidad, la innovación o las nuevas tendencias, como si sus opiniones no tuvieran cabida en la conversación.

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Abuelo y nieto asando carne y maíz en una barbacoa

Este tipo de microagresión es solo un ejemplo de cómo el edadismo se filtra en el lenguaje cotidiano, creando prejuicios inconscientes sobre las personas según su edad. Vania de la Fuente explica que, en el fondo, la edad se ha convertido en una "trampa", un marcador que muchas veces nos impide ver a las personas como lo que realmente son: seres humanos con experiencias, capacidades y potencial únicos.

Un ejemplo de microagresión

El edadismo no solo afecta a las personas mayores, sino también a los jóvenes, como evidenció Vania, citando ejemplos de cómo a los más jóvenes se les discrimina por ser considerados "inexpertos" o "poco capaces". De hecho, la discriminación por edad comienza en etapas muy tempranas. Según Vania, incluso los niños pequeños ya tienen una idea clara de los estereotipos asociados a la edad y los aplican a los demás, lo que contribuye a crear una cultura en la que las personas se ven obligadas a encajar en determinadas expectativas según el número de años que han vivido.

La falta de visibilidad del edadismo en los medios, la literatura y la publicidad es otro de los puntos que la experta destacó. Si bien ha habido avances en cuanto a la representación de personas mayores en medios de comunicación y campañas publicitarias, el camino hacia una sociedad inclusiva y sin prejuicios sigue siendo largo. Según Vania, una de las grandes preocupaciones es la presión que ciertos sectores, como la industria cosmética, ejercen sobre las personas, especialmente sobre las mujeres, para que rechacen el envejecimiento, promoviendo estándares irreales de belleza.

Por último, Vania mencionó el marco legal en España para abordar el edadismo. En 2022 se aprobó la Ley para la Igualdad de Trato y la No Discriminación, que incluye explícitamente la edad como un factor de discriminación. Sin embargo, a pesar de su existencia, la ley aún no se implementa de manera efectiva, y es necesario un mayor esfuerzo para hacerla valer. La experta hace un llamado a la ciudadanía para que se eduque sobre estos derechos y se exija un cumplimiento más riguroso de las leyes para garantizar un trato justo para todos, independientemente de su edad.

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Abuelo y nieto haciendo una carrera

La discriminación por edad está presente en nuestra vida cotidiana de formas que ni siquiera llegamos a notar. Expresiones como “está en boca de todos” son solo la punta del iceberg de un problema mucho más amplio. Conocer y cuestionar estas microagresiones es un primer paso importante para combatir el edadismo y crear una sociedad más inclusiva y libre de prejuicios.

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