CICLISMO | STRADE BIANCHE

Pogacar convierte la Strade Bianche en un 'monumento' al ciclismo

El esloveno atacó a falta de 80 kilómetros se fue en solitario y llegó a meta con 2.44 de ventaja sobre el letón Skujins. Exhibición de Pogacar en su primer día de competición.

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Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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El esloveno Tadej Pogacar (UAE Team) volvió a dar un recital y levantó este sábado los brazos en solitario en la meta de la Strade Bianche italiana, tras 5 horas y 19 minutos y una colosal escapada a 80 kilómetros del final que nadie pudo seguir y con la que recuperó el trono que ya ganó en 2022.

A casi 3 minutos dejó el prodigio esloveno a sus perseguidores, el letón Tom Skujins (Lidl-Trek), que cruzó a 2:44 minutos de Pogacar; el belga Maxim van Gils (Lotto), a 2:47; el inglés Tom Pidcock (Ineos), a 3:50; y al también esloveno Matej Mohoric (Bahrain), a 4:26.

Marca histórica de esta clásica, que antes de la clase magistral de Pogacar tenía en 42 segundos la máxima distancia entre el primero y el segundo clasificado.

Una nueva exhibición de un ciclista histórico que no deja de darse baños de masas allá por donde pedalea. En Italia recibió durante los 80 km que decidió hacer en solitario ovaciones de los aficionados al ciclismo, agradecidos por las prestaciones de del UAE, que este año se ha propuesto agrandar su leyenda y hará el doblete Giro de Italia-Tour de Francia y con los Juegos Olímpicos también en el horizonte.

Esta edición de la carrera de los "caminos blancos" por el color de la tierra, la número 18 desde que se creara esta clásica del circuito, terminó como la de 2022, con Pogacar coronando en la Piazza del Campo de Siena tras una nueva escapada para el recuerdo en una especie de prueba preparatoria para la Milán-San Remo del próximo 16 de marzo.

El prodigio esloveno acabó con la emoción de la carrera muy pronto. Y es que poco duró la escapada inicial que formaron el inglés Donovan (Q36.5), el neozelandés Smith (Intermarche-Wasty), el estadounidense Craddock (Jayco-AIUIa), el noruego Johannessen (Uno-X) y el suizo Brun (Tudor). El escueto grupo cabeza de carrera desapareció a falta de 100 km, engullido por el pelotón, poco antes del recital de Pogacar.

Finalizada la escapada inicial, el UAE se puso el mono de trabajo, apretó y preparó el terreno para un Pogacar que a falta de 80 km para la meta decidió sentenciar la carrera. Nadie pudo aguantarle el ritmo tras una jugada maestra.

Una sola arrancada fue suficiente para sentenciar la carrera, un paseo para el esloveno, que dejó al resto pegándose por el podio, por ser el mejor del resto.