Los tres platos que forman parte de nuestra dieta diaria que popularizó la Iglesia

Pese a la creciente secularización del mundo posmoderno, la Iglesia sigue muy presente en nuestra sociedad en ámbitos como el arte, el patrimonio... o la gastronomía

Los tres más consumidos de nuestra dieta que popularizó la Iglesia

Redacción Religión

Publicado el - Actualizado

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Pese a la creciente secularización del mundo posmoderno, lo cierto es que la Iglesia sigue muy presente en nuestra sociedad a través del arte, su doctrina, sus valores, los testimonios de fe o el patrimonio religioso. Lo que muchos desconocen es que también algunos de los alimentos que ingerimos en nuestro día a día y que popularizó la Iglesia Católica en siglos anteriores.

Estos son los tres alimentos que consumimos con regularidad en España y cuyo consumo se extendió a través de un obispo, un sacerdote o incluso gracias a un Papa.

El café

El consumo de café se debe a la Iglesia Católica, aunque a muchos les puede chocar. Se estima que comenzó a ingerirse en torno al año 1600, durante el Pontificado del Papa Clemente VIII. El café ya era popular en el mundo musulmán y estaba comenzando a encontrar su camino hacia la Europa cristiana.

Pero buena parte de los creyentes que profesaban el cristianismo, estaban más habituados a beber vino, por lo que difundieron la creencia de que el café era una bebida anticristiana, como una “amarga invención de Satanás”.

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Bajo esta falsa creencia, los consejeros vaticanos convencieron al Pontífice que condenara el café y la incluyera entre los productos prohibidos para los católicos. Sin embargo, todo cambió cuando Clemente VIII probó el café por primera vez: le encantó su sabor, lo que le llevó a cambiar de opinión, considerando un desperdicio dejarla sólo a los “infieles”. Por supuesto, en poco tiempo se hizo popular.

El pollo

El pollo forma parte de nuestra dieta por sus ricos aportes. Se puede cocinar de mil y una forma, empanado, frito, hervido, asado, a la plancha... y que puede ir acompañado de una ensalada o patatas fritas.

Pero ingerir pollo no era tan común en los siglos pretéritos. Durante las excavaciones en el sudeste asiático, los arqueólogos descubrieron, al estudiar los huesos de aves que yacían en el suelo, que no tenían una hormona que casi todos los pollos tienen en el mundo de hoy. No fue hasta el siglo IX que este gen se volvió mucho más común en los pollos. ¿Y qué provocó este cambio?

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Tiene que ver con los monasterios benedictinos, que tenían prohibido el consumo de carne de animal con cuatro patas. Las aves, al tener dos, quedaban excluidas de la prohibición. Cuando se dieron cuenta de que el ave de pollo no era agresivo ni constituía ningún peligro para el ser humano, empezaron a domesticarlas y propiciar su reproducción.

Esta “selección natural” hizo que las aves con esta hormona se reprodujeran y se multiplicaran, haciendo que el gen fuera muy común hasta hoy. Y, por supuesto, pasaron a ser una especie muy consumida por el hombre.

La pizza

¿Sabías que la primera pizza a domicilio tenía como destinatario a un obispo? ¿Y cómo te quedas si te digo que el término 'pizza' se empleó por primera vez en un documento de una catedral católica?

Los documentos fueron halladosen los archivos de la Catedral de San Erasmo y Santa Maria Assunta en la ciudad de Gaeta, en Italia. Se trataba de un contrato de alquiler entre un duque y el obispo de la época por el uso de un molino que se encontraba en unos terrenos pertenecientes a la iglesia. El hecho increíble es que el alquiler no se pagó en efectivo, sino en pizzas.

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Sellaron un acuerdo por el cual, el duque prometió traer cada año al obispo y a sus futuros sucesores un total de doce pizzas, además de una paleta de cerdo y algunas gallinas en la fiesta de Pascua.

Fue entonces cuando se realizó la primera entrega, siendo la primera vez en la historia en la que tenemos noticia de la pizza, que siglos después pasó a convertirse en uno de los platos más consumidos en todo el planeta.

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