El atentado contra san Juan Pablo II: La teoría soviética, el perdón del Papa, y la bala en Fátima

El 13 de mayo de 1981, Mehmet Ali Agca disparó cuatro veces contra san Juan Pablo en la Plaza de San Pedro, pero la verdad detrás del atentado sigue sin esclarecerse

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Entrevista al corresponsal en el Vaticano, Antonio Pelayo, en 2020

Victoria Montaner Campos

Madrid - Publicado el

5 min lectura

El 13 de mayo de 1981, la Plaza de San Pedro en el Vaticano se convirtió en el escenario de un atentado sin precedentes en la historia de la Iglesia Católica. Mehmet Ali Agca, un joven turco de 23 años, disparó cuatro veces contra el Papa Juan Pablo II mientras este saludaba a los fieles desde su papamóvil. Las balas impactaron en su abdomen, brazo y dedo, poniendo en grave peligro su vida.  

 

El momento del atentado, Juan Pablo II en el Papamóvil. A la izquierda se ve la mano con la pistola

La noticia conmocionó al mundo. El Papa fue trasladado de emergencia al hospital Gemelli de Roma, donde los médicos lucharon por salvarle la vida. Tras varias horas de cirugía y una recuperación que se prolongó durante meses, Juan Pablo II sobrevivió y continuó con su pontificado.

Sin embargo, las incógnitas en torno a este atentado siguen abiertas hasta el día de hoy. ¿Actuó Agca solo? ¿Quién estaba detrás del ataque? ¿Fue un intento de asesinato orquestado por la KGB?

¿Quién era Mehmet Ali Agca y qué lo llevó a atentar contra el Papa?

Mehmet Ali Agca no era un delincuente común. Nació en Turquía en 1958, se involucró desde joven en grupos extremistas de derecha. Fue miembro de los Lobos Grises, una organización ultranacionalista y anticomunista que operaba en Turquía durante los años 70. En 1979, asesinó al periodista Abdi İpekçi, por lo que fue encarcelado en su país.

Sin embargo, en 1980 logró escapar de prisión en circunstancias aún no del todo esclarecidas. Se cree que fue ayudado por contactos en los servicios de inteligencia turcos y por elementos de la mafia. Después de su fuga, viajó por distintos países de Europa, así lo contó el corresponsal en el Vaticano Antonio Pelayo en una entrevista concedida en 2020 a COPE: “No actuó solo. En mi opinión, la pista búlgara es clave, porque Ali Agca llegó a Bulgaria, país colindante con Turquía, y se hospedó durante tres meses en uno de los hoteles más lujosos de Sofía, donde estuvo protegido por los servicios secretos del país”.

Ali Agca tras atentar contra Juan Pablo II

 

Ali Agca tras atentar contra Juan Pablo II

El hecho de que un fugitivo de la justicia turca pudiera moverse con tanta facilidad por Europa y llegar hasta Roma plantea serias dudas sobre quién estaba detrás de él. La versión oficial sostiene que Agca viajó solo y adquirió su arma en Viena, pero investigadores y analistas creen que fue apoyado por una red más grande.

Como explicó el corresponsal, “los investigadores sostienen que los búlgaros que protegían a Ali Agca eran agentes enviados por la KGB rusa, que consideraban una amenaza para su estabilidad política a Juan Pablo II, al ser un polaco anticomunista que ya tuvo problemas con las autoridades del país, por aquel entonces bajo dominio soviético”.

¿Un atentado con apoyo soviético?

La llamada pista búlgara sostiene que los servicios secretos de Bulgaria facilitaron el ataque bajo órdenes de la KGB. La razón principal habría sido el temor del bloque soviético a la influencia de Juan Pablo II en Polonia: “La clave es la apertura de los archivos secretos de la KGB, algo que no está previsto por ahora. Lo que está claro es que Ali Agca no actuó solo. Tuvo cómplices en Roma y financiación que venía del Este de Europa”, añadía Antonio.

"Hubo una mano que disparó, pero a la vez hubo otra mano, la de la Virgen de Fátima, que desvió la bala"

San Juan Pablo II

Tras el atentado del 13 de mayo de 1981

En 1980, el Papa había mostrado un fuerte respaldo al movimiento Solidaridad, un sindicato independiente que desafió al régimen comunista en Polonia y que acabaría siendo clave en la caída del comunismo en Europa del Este. Según esta teoría, la KGB habría considerado al Papa como una amenaza para la estabilidad del bloque soviético y habría decidido eliminarlo.

 

San Juan Pablo II 

Sin embargo, nunca se han encontrado pruebas definitivas que confirmen esta teoría. Aunque se detuvo a sospechosos búlgaros vinculados al caso, estos fueron absueltos por falta de pruebas. La falta de acceso a los archivos de la KGB sigue impidiendo una respuesta definitiva.

Pelayo reconoció haber perdido la pista del verdugo del Papa: “Es un tema que he dejado de lado porque es un personaje ya irrelevante, sin los apoyos que tuvo en su momento. Supongo que intentará campar a base de pequeños engaños, porque es lo que ha hecho toda la vida”.

¿Se pudo evitar el atentado?

En la década de 1980, las medidas de seguridad en el Vaticano eran muy distintas a las actuales. El Papa podía acercarse libremente a los fieles sin barreras de protección, lo que permitió que Agca actuara con facilidad.

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Entrevista al corresponsal en el Vaticano, Antonio Pelayo, en 2020 

Además, como apuntaba en esa entrevista Antonio Pelayo, "no existía la psicosis del terrorismo. No había amenazas previas y las medidas de seguridad eran mínimas. Se pudo evitar, pero era difícil porque no se esperaba un ataque así".

Tras el atentado, la seguridad en el Vaticano cambió drásticamente. Se implementaron detectores de metales, se incrementó la vigilancia y se reforzó la protección del Papa en sus apariciones públicas.

El perdón de Juan Pablo II y su relación con la Virgen de Fátima

Uno de los momentos más impactantes tras el atentado fue la visita de Juan Pablo II a Mehmet Ali Agca en prisión en 1983. Durante 21 minutos, el Papa habló con su agresor y le concedió su perdón.

Juan Pablo II siempre creyó que su supervivencia fue un milagro. La fecha del atentado, el 13 de mayo, coincidía con la festividad de la Virgen de Fátima y siempre atribuyó su salvación a la intercesión de la Virgen.

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Entrevista al corresponsal en el Vaticano, Antonio Pelayo, en 2020  

De hecho, una de las balas extraídas de su cuerpo fue enviada al Santuario de Fátima en Portugal, donde fue incrustada en la corona de la estatua de la Virgen: "Hubo una mano que disparó, pero a la vez hubo otra mano, la de la Virgen de Fátima, que desvió la bala", decía Juan Pablo II.

Las secuelas del atentado en Juan Pablo II

El atentado dejó secuelas físicas en el Papa, quien tuvo que suspender sus viajes durante más de un año para recuperarse. Su primer viaje tras el ataque fue, precisamente, a España en octubre de 1982.

Sin embargo, en el ámbito psicológico, el atentado no frenó su labor. Por el contrario, reforzó su misión evangelizadora y su lucha contra el comunismo y su papel fue clave en el colapso del bloque soviético a finales de los años 80.

¿Qué pasó con Ali Agca?

Después de pasar 19 años en prisión en Italia, Agca fue extraditado a Turquía en el año 2000, donde cumplió una condena por el asesinato del periodista İpekçi. En 2010 fue liberado definitivamente.

Desde entonces, ha vivido en el anonimato, aunque ha reaparecido en algunas entrevistas donde ha dado versiones contradictorias sobre el atentado.