Manolo Ojea, el hostelero lucense que reparte suerte y buenos vinos en A Coruña
Manolo Ojea, un monterrosino afincado en la ciudad herculina, se ha ganado el cariño de sus clientes en la Vinoteca Taboo, donde no solo sirve los mejores vinos de Galicia, sino que también acaba de repartir suerte a sus amigos con el segundo premio de la Lotería Nacional

Manolo Ojea es el propietario de Vinoteca Taboo
Lugo - Publicado el - Actualizado
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Manolo se marchó de Monterroso hace ya más de 40 años, pero nunca ha perdido su vínculo con su tierra natal. Aunque reside en la ciudad herculina, sigue siendo un auténtico embajador de Lugo y, especialmente, de Monterroso. A lo largo de los años, ha dejado su huella en varios locales de la ciudad, siendo su primera incursión en el mundo de la hostelería en el Samoa Polinesian Bar, un bar muy novedoso que abrió en la rúa Catedral de Lugo. Después, Manolo regentó locales en la playa de Santa Cristina, en Oleiros; en General Sanjurjo en la Cafetería Breogán; y, finalmente, en su actual sede: Vinoteca Taboo, en la calle Alfredo Vicenti, justo al ladito de la playa de Riazor.

El antíguo Samoa de Lugo, un local original
Y en este rincón, Manolo es algo más que un hostelero: es el "alcalde pedáneo" de la zona, el punto de referencia para todos aquellos que necesitan un consejo, una llave o, incluso, un sobre para entregar. Es también el "sereno" que los vecinos llaman para resolver cualquier pequeño contratiempo, el embajador no oficial de los lucenses y monterrosinos que visitan A Coruña para disfrutar del Dépor, del Museo del Hombre o del Acuario. El Taboo es su casa, pero también la de todos sus clientes, a los que siempre recibe con una sonrisa y un buen vino en la mano.
UN golpe de suerte que llegó con la Lotería
El destino quiso que, el pasado fin de semana, la suerte llamara a la puerta de Manolo en forma de número de lotería. El número 49.825, que le había facilitado su buen amigo Pablo Seivane, de la administración de lotería El Filón de Oro, fue el agraciado con el segundo premio de la Lotería Nacional.
Este número, Manolo, lo "trajo" de su anterior local, la Cafetería Breogán. Y, como buen hostelero, Manolo no dudó en compartir esa suerte con sus clientes. El número se repartió entre aquellos que quisieron reservar su décimo en Taboo, y la alegría no tardó en llegar: casi 500.000 euros repartidos entre sus fieles, quienes, por un momento, se sintieron como si estuvieran en la primera fila de la lotería.

Vinoteca Taboo, la sede de la suerte
A razón de 120.000 euros por serie y con casi cuatro series repartidas, el buen hostelero de Monterroso podría haberse hecho con una pequeña fortuna. Quizás algo para un pisito, si las viviendas no estuvieran por las nubes. Pero Manolo, se quedó con "un pellizco", esa pequeña parte que le corresponde y que, lejos de ser un desahogo, se convierte en un incentivo para seguir trabajando con más ganas y más amor por lo que hace.
Un pellizco de suerte, pero EL trabajo SIGUE
Y es que, a pesar de que la suerte le haya sonreído, Manolo no ha dejado que ese "pellizco" lo haga perder de vista su verdadera pasión: seguir ofreciendo a sus clientes lo mejor de la gastronomía gallega, con unos vinos que son auténticas joyas y unas tapas que son la envidia de toda la ciudad. Porque, a fin de cuentas, lo que realmente le llena es ver a sus amigos y clientes disfrutar, reír y brindar en su local, rodeados de buena compañía y, por supuesto, de los mejores caldos.
Manolo, con su habitual humildad, asegura que este pequeño golpe de suerte no es más que un recordatorio de que "hay que seguir trabajando con ahínco". Y con ese espíritu, entre tapas, risas y buen vino, continuará siendo ese gran anfitrión que, a pesar de los años, nunca pierde la chispa de la buena conversación ni el toque de humor que hace que cualquiera se sienta como en casa en su Taboo.
Así que, si algún día te pasas por la calle Alfredo Vicenti, ya sabes: allí te espera Manolo, el hombre que reparte suerte, risas y, sobre todo, el mejor vino de A Coruña.