Un agricultor de Badajoz va al campo a labrar y no da crédito a lo que ve desde el terreno: "¿Pero qué ha pasado?"
Lo cuenta un 'Fósforo' que explica que lo que presenció le provocó un trauma en su vida

Un agricultor de Badajoz va al campo a labrar y no da crédito a lo que ve desde el terreno: "¿Pero qué ha pasado?"
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En el tema del día que responden nuestros 'Fósforos', en el 900.50.60.06, nos hablan sobre miedos irracionales.
Toño es el primer oyente que dice que le tiene miedo a los ascensores. El trauma viene de niño. Metió la mano en el hueco del ascensor y se llevó un buen susto. Por suerte, se disparó el automático. Y le dieron muchísimos puntos. Su brazo está bien "porque era la parte del codo. Pero podría haber sido mucho peor". Ahora, en la medida de lo posible, evita el ascensor. Solamente lo coge si son pisos elevados.

¿Y a qué le tiene miedo Carlota? Responde que no puede con los caracoles. Un día, en su casa, se encontró un caracol en la puerta y echó a correr. "Desde niña me pasa. En una ocasión salía de ver a mis padres y se me quedó una en la falda. Me bajé del coche y el coche se fue hasta la tapia de la casa de enfrente. Me querían matar. Prefiero un toro que un caracol".
Además, Toni, que es agricultor, nos cuenta que tiene miedo a las águilas. Un día estaba trabajando al lado de Santa Marta (Badajoz) "y estaba labrando. Estaba ahí solo. Había como un pájaro. Yo veía sombras. Me encontré, mirando para arriba, a cinco o seis. Pensaba que se iban a tirar para abajo. Cada vez más cerca. Me tuve que meter en una caseta y no salí allí en dos horas, por lo menos". Así que lo que presenció fue un grupo de pájaros. Eso le generó mucho temor y todo desembocó en una fobia a las águilas que, pese al transcurso del tiempo, todavía mantiene.
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José Antonio dice que su miedo es bastante corriente en comparación con lo del ascensor y los caracoles. Él, de pequeño, corría por el pasillo cuando se apagaba la luz. Ahora le ocurre que "cuando estoy saliendo por el portal de casa y la luz se apaga... me da un miedo terrible. Rezo hasta un Ave María. En el trabajo también me da pánico cuando me llega una carta certificada de Hacienda".
Inmediatamente después, Julia explica que, desde los 4 años que cogió una fiebre muy alta, "empecé a ver gatos por todas partes. Y mi madre asustada. Esa fobia me ha ido 'in crescendo'. Cada vez que veía un gato, saltaba y a la mesa". De hecho, una vez fue a ver a los Pirineos "y todos los guiris cenando fuera. Y yo tuve que cenar dentro. Porque dentro había gatos".
Marisol, por otra parte, dice que tiene una tía histérica con los rayos y los truenos. Y lo ha contagiado al resto de la familia. "Montaba un escándalo. Una historia... y ella, cualquier cosa, unos gritos tremendos", concluye en 'Herrera en COPE'. Por último, añade que tuvieron que ir aprendiendo todos a gestionar esta fobia "y ese tema se contagia mucho porque te deja una huella".
Una agricultora de un pueblo de Córdoba compara su ropa para ir al campo con la de las influencers: "La misma"
Azucena se dedica a la agricultura, como el 'Fósforo' en el que nos centrábamos por lo particular de su historia. Y, en sus redes sociales, compartió un video en su cuenta de Instagram bajo el título: “Un día conmigo yendo al campo, en este caso a la recogida de la aceituna. No todos los get ready with me son glamurosos, pero es la realidad de la vida agrícola”. En la publicación, la agricultora se muestra con su atuendo habitual para trabajar: ropa cómoda y funcional que, según ella, lleva utilizando más de 15 años, destacando la longevidad y la resistencia de su vestimenta.
La publicación de Azucena generó una oleada de reacciones en las redes sociales, tanto de apoyo como de críticas. Algunos usuarios se han sorprendido por el contraste entre su estilo de vida y el de las jóvenes que muestran cómo se preparan para "trabajar en el campo", generalmente con prendas de moda y bien arregladas, en lugar de ropa cómoda y funcional.
Uno de los comentarios más destacados fue el de un usuario que, con tono jocoso, señaló: "Ese jersey está muy limpio y nuevo para ser de la aceituna. ¡Ánimo, que el aire libre del campo no es como en ningún otro trabajo!". A lo que Azucena respondió con humor: "Me ha salido esa ropa buenísima y mira que la uso para el campo".

Azucena trabajando en el campo
Este fenómeno adquirió en un momento dado cierta relevancia, cuando varias influencers comenzaban a mostrar cómo "trabajan en el campo" como parte de sus contenidos, sin realmente involucrarse en el arduo trabajo que supone la agricultura.
Con fotos perfectamente arregladas en paisajes naturales, y vestidas con prendas que parecen sacadas de una pasarela, estas publicaciones han generado una controversia entre los profesionales del sector agrícola, quienes consideran que esta tendencia puede desvirtuar la dura realidad del trabajo rural.