El diagnóstico de un doctor en los niños que no piensas que le ocurra a tu hijo: "Una de las causas del fracaso escolar"
La fatiga crónica no es solo cosa de adultos y los más pequeños del hogar también pueden ser víctimas de una enfermedad poco común, pero con consecuencias difíciles
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Carlos Moreno 'El Pulpo' conoce todo lo que nos quiere decir la fatiga con el doctor Darío Fernández
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Es habitual pensar que el cansancio en los niños es simplemente el resultado de un día lleno de actividades escolares, deportes o juegos. Sin embargo, cuando este agotamiento persiste durante semanas o incluso meses, podría ser indicativo de un problema mucho más serio que un simple exceso de trabajo. El Dr. Darío Fernández, experto en el tratamiento de la fatiga crónica, participó recientemente en el programa Poniendo las Calles de la Cadena COPE, donde explicó que esta condición, aunque generalmente asociada con los adultos, también afecta a los niños, influyendo incluso en su rendimiento académico.
La fatiga crónica no es solo un cansancio pasajero; es una patología que se manifiesta con un agotamiento que no mejora con el descanso. A diferencia de la fatiga normal, que se alivia con una buena noche de sueño o un día libre, la fatiga crónica persiste durante mucho tiempo y afecta profundamente el bienestar de quien la padece. En los niños, los síntomas no se limitan solo al cansancio. La fatiga crónica puede estar acompañada de dolores musculares, dolor de cabeza, trastornos en el sueño y una incapacidad para concentrarse, lo que puede resultar en un bajo rendimiento escolar y problemas de adaptación en el aula. Esta condición a menudo se pasa por alto, ya que puede confundirse con los efectos naturales de la rutina escolar, pero sus consecuencias pueden ser graves si no se diagnostica a tiempo.
El Dr. Fernández explicó durante la entrevista que uno de los aspectos más complicados de esta enfermedad es que sus síntomas pueden confundirse fácilmente con otras dolencias comunes en la infancia. Sin embargo, hay algunas señales clave que los padres deben tener en cuenta. Si el cansancio persiste más allá de una semana y no mejora con el descanso, si el niño experimenta dolores físicos que no tienen una causa evidente o si se acompaña de trastornos en el sueño, podría ser el momento de consultar a un médico. A esto se suman otros síntomas, como la pérdida de apetito o peso, que a menudo son indicativos de una fatiga crónica subyacente.
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Retrato de una niña cansada con dolor con las manos frente a sus ojos.
Uno de los aspectos más preocupantes de la fatiga crónica en los niños es su impacto directo en el rendimiento escolar. Un niño que sufre de fatiga crónica no tiene la energía necesaria para concentrarse en sus estudios, lo que puede llevar a una disminución en su rendimiento académico. Esto, a su vez, puede provocar frustración, ansiedad y una sensación de incapacidad, factores que contribuyen al fracaso escolar. En este sentido, el Dr. Fernández destacó que esta condición, aunque no es común, es una de las causas que muchas veces se pasa por alto cuando se habla de problemas de bajo rendimiento en los más pequeños.
No piensas que le ocurra a tu hijo
El diagnóstico temprano de la fatiga crónica es esencial para evitar que los síntomas empeoren y se conviertan en un obstáculo mayor. Según el Dr. Fernández, el tratamiento de esta patología en niños implica una evaluación exhaustiva y un enfoque multidisciplinar. Es fundamental realizar un análisis detallado de la historia médica del niño, evaluar su estilo de vida y, en algunos casos, realizar pruebas adicionales para descartar otras enfermedades o condiciones que puedan estar contribuyendo a su cansancio. El tratamiento personalizado es clave, ya que cada caso de fatiga crónica es único y debe abordarse de manera específica.
Además, el Dr. Fernández subrayó la importancia de la colaboración de los padres en el proceso de tratamiento. Los niños que padecen fatiga crónica necesitan un entorno comprensivo y apoyador, donde no se les minimicen sus síntomas ni se les sobreproteja. Es crucial que los familiares comprendan que esta fatiga no es algo que el niño pueda superar con solo descansar más, y que la intervención médica es esencial para mejorar su calidad de vida. Los padres deben aprender a escuchar a sus hijos, estar atentos a sus necesidades emocionales y físicas, y seguir las recomendaciones médicas para ayudarles a superar la enfermedad.
Si bien la fatiga crónica es una patología que puede parecer rara, el Dr. Fernández enfatizó que su impacto es significativo y debe ser tratado con seriedad. Los niños no son inmunes a esta condición, y es fundamental que los padres estén atentos a los signos y busquen ayuda médica cuando sea necesario.
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Niño cansado, cara de niño triste, niños enfermos esperando entrar a la clínica.
No se trata solo de un problema de cansancio; la fatiga crónica en los niños puede afectar gravemente su salud física, emocional y académica. Detectarla a tiempo y tratarla adecuadamente es esencial para asegurar que los más pequeños puedan llevar una vida saludable y exitosa en todos los aspectos de su desarrollo.