El obispo de Palencia despide al emérito de la diócesis, Nicolás Castellanos: “Pidamos al Espíritu Santo que nos haga desear ser los últimos”

En una multitudinaria misa funeral en la Catedral de Palencia, Mikel Garciandía dedicó unas palabras a la importante figura del obispo emérito

El obispo de Palencia, Mikel Garciandía, en la misa funeral de Nicolás Castellanos

Nicolás Castellanos fue obispo de Palencia entre 1978 y 1991, cuando decidió irse como misionero a Bolivia

Redacción Religión

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La Catedral de Palencia acogía este martes el funeral del obispo emérito de la ciudad, Nicolás Castellanos. La misa fue presidida por el actual obispo, Mikel Garciandía, quien despidió y dedicó unas palabras a un hombre muy importante en la historia de la diócesis palentina, siendo su máximo representante durante 13 años, hasta que lo dejó todo para dedicarse a las misiones en Bolivia.

En la homilía, el obispo de Palencia pedía orar por Nicolás Castellanos y honrar su legado: “Nos toca escuchar a Jesús y pedir al Espíritu Santo que nos haga desear ser los últimos. Eso no quiere decir encogernos o apartarnos de donde está el frente de lucha. Significa simplemente acercarnos al Señor, a quien nadie arrebatará el último sitio en la Iglesia”.

“Y es que la Iglesia no debe ser una pirámide de poder, donde el vértice está arriba, sino que es justamente al revés”, explicaba monseñor Garciandía, “es una pirámide invertida en la que los siervos hemos de estar abajo, porque así podemos inclinarnos al suelo para lavar los pies de nuestros hermanos, porque ese es el sentido de la misión”.

“Estamos en las mejores manos. Continuemos nuestro camino bendiciendo al Señor por todo lo que nuestro hermano ha hecho y ha iniciado”, concluía Monseñor Garciandía refiriéndose a Nicolás Castellanos: “Descansa en paz, querido Nicolás. Que la Virgen de la Calle y San Agustín te conduzcan hacia la casa del Buen Padre Dios”.

EL OBISPO MISIONERO

Nacido el 18 de febrero de 1935 en Mansilla del Páramo (León), monseñor Nicolás Castellanos ingresó, siendo aún adolescente, en la Orden de San Agustín. Tras realizar sus estudios eclesiásticos en el monasterio burgalés de Santa María de la Vid, fue ordenado sacerdote en 1959.

En 1978 fue nombrado obispo de Palencia y allí permaneció hasta que en 1991 presentó su renuncia para marcharse como misionero a Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia. Hasta Sudamérica se llevó a un nutrido grupo de laicos y de sacerdotes con los que inició el Proyecto Hombres Nuevos, por el que recibió numerosos reconocimientos. Falleció en Bolivia el 19 de febrero de 2025 y allí descansa en paz.