Pedro Sánchez ya piensa en los Presupuestos de 2026 como tabla de salvación para su Gobierno
La coalición necesitaría disponer de unas cuentas públicas para aguantar la Legislatura hasta el final

Ricardo Rodríguez explica cómo el Gobierno trabajará para presentar los Presupuestos Generales del Estado de 2026
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Pedro Sánchez ha decidido prolongar el calendario político hasta el verano con un objetivo claro: conseguir la aprobación de unos Presupuestos Generales del Estado para 2026. Esta estrategia, que supone un nuevo giro de guion, busca dotar de estabilidad a su Ejecutivo en un momento en el que la mayoría parlamentaria de la investidura se tambalea.
La Moncloa fija el verano
El Gobierno ha trasladado a sus socios la importancia de cerrar acuerdos clave antes de abordar las cuentas. "Sánchez busca la predisposición de socios, particularmente de Junts y Esquerra, a cambio de acelerar en las sesiones pendientes", señalan fuentes cercanas a La Moncloa. Entre los compromisos pendientes se encuentra la reforma del sistema de financiación singular de Cataluña, que el Ejecutivo quiere dejar resuelto en los próximos meses.
Mientras tanto, el PP se prepara para dar batalla en el Congreso, con la intención de forzar a las Cortes a pronunciarse sobre la falta de nuevas cuentas. "Sánchez ha estirado unos presupuestos aprobados por unas Cortes ya inexistentes", denuncian desde la oposición, advirtiendo de que la ausencia de una ley fundamental como esta refleja la debilidad del Gobierno.
La polémica de Pilar Alegría
La estrategia del Ejecutivo ha pasado por un reajuste del discurso tras la polémica generada por las declaraciones de Pilar Alegría. La portavoz del Gobierno había afirmado que presentar unos presupuestos sin apoyo sería "una pérdida de tiempo", lo que provocó malestar tanto dentro como fuera del PSOE. Desde La Moncloa han optado por borrar esta expresión de sus argumentarios, conscientes de que el mensaje podía interpretarse como un desinterés en una ley esencial para la estabilidad política y económica del país.
El debate sobre la necesidad de unos Presupuestos Generales del Estado no solo es una cuestión parlamentaria, sino también de supervivencia para el Ejecutivo de Sánchez. Sin unas nuevas cuentas, la capacidad de maniobra del Gobierno se vería seriamente limitada, poniendo en riesgo la continuidad de la legislatura.
Por el momento, el Ejecutivo juega con los tiempos, pero la presión política y económica se intensifica. Si bien el Gobierno mantiene su intención de presentar unos presupuestos, el reto será conseguir los apoyos necesarios para su aprobación en un Parlamento cada vez más fragmentado y con unos socios de investidura que exigen concesiones cada vez mayores.