Los embalses de Córdoba rozan el límite y la lluvia no da tregua: más desembalses en camino
Este lunes 17 de marzo, San Rafael de Navallana y Sierra Boyera han alcanzado el 100% de su capacidad y han comenzado a soltar agua

Embalse de Iznájar
Córdoba - Publicado el
3 min lectura
Las lluvias continúan dejando su huella en la provincia de Córdoba, y los embalses lo reflejan. Tras varias semanas de precipitaciones intensas y la llegada de sucesivas borrascas, los pantanos han experimentado una subida considerable en sus niveles, obligando a varios de ellos a iniciar desembalses para evitar riesgos. Este lunes 17 de marzo, San Rafael de Navallana y Sierra Boyera han alcanzado el 100% de su capacidad y han comenzado a soltar agua.
El dato más significativo es que el conjunto de los embalses de la provincia ha alcanzado el 49,44% de su capacidad total, una cifra que supone un incremento de 4,27 puntos en solo cuatro días y de 11,1 puntos desde el pasado 3 de marzo. En la cuenca del Guadalquivir, la situación es similar, con los embalses al 51,33% de su capacidad total. Este aumento es una excelente noticia después de años de sequía extrema, pero también obliga a mantener la atención sobre los cauces de ríos y arroyos, que podrían desbordarse si las precipitaciones siguen siendo intensas.
Los pantanos más llenos y los que aún tienen margen
Entre los embalses con mayor acumulación de agua se encuentran, además de San Rafael de Navallana y Sierra Boyera, otros que están al borde de su capacidad. Guadalmellato se encuentra al 95,87%, Guadanuño al 95,09% y Bembézar al 92,16%. La previsión es que, si continúan las lluvias, estos pantanos también tengan que iniciar desembalses en los próximos días.
Por otro lado, algunos embalses aún tienen margen para seguir acumulando agua. Es el caso de Vadomojón, que está al 25,22%, La Breña (27,18%) e Iznájar, el mayor de la provincia, que actualmente se encuentra al 27,04% de su capacidad. Pese a estos datos, el ritmo de llenado de los últimos días hace prever que estas cifras puedan cambiar rápidamente si la lluvia sigue cayendo con la misma intensidad.
Alivio tras la sequía, pero con cautela
El aumento del nivel de los embalses supone un alivio para la provincia, que ha sufrido años de sequía y restricciones en el uso del agua. Sin embargo, la otra cara de la moneda es la necesidad de vigilar de cerca la evolución del caudal de los ríos y arroyos. En las últimas jornadas, ya se han producido desbordamientos en varios puntos de la provincia debido a la crecida del agua, lo que ha obligado a cortar carreteras como la CO-4207 entre Montilla y Montalbán, la CO-3310 en Almodóvar del Río y la CO-7409 entre Villaralto y Dos Torres.
Las autoridades mantienen la alerta y recomiendan precaución a la población, especialmente en zonas cercanas a ríos y embalses. En este sentido, se están llevando a cabo controles en los cauces de los ríos Guadalquivir y Genil para prevenir posibles incidentes en caso de que el agua siga aumentando su nivel.
La borrasca Laurence, en el horizonte
Si bien la situación ya es delicada, la previsión meteorológica apunta a que las lluvias seguirán en los próximos días con la llegada de una nueva borrasca, Laurence, que amenaza con agravar aún más la situación. Desde la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir se sigue de cerca la evolución del tiempo y se estudian posibles medidas para gestionar de la mejor manera el agua embalsada y los desembalses necesarios.
En este contexto, los agricultores y ganaderos también están pendientes de la evolución de los pantanos. Aunque el agua acumulada es una excelente noticia para el campo, especialmente para el olivar y los cultivos de regadío, las lluvias prolongadas pueden generar problemas en ciertas zonas, como el encharcamiento de terrenos y daños en infraestructuras rurales.
Pendientes de los próximos días
Con el panorama actual, la clave será ver cómo evoluciona la situación en los próximos días y si la llegada de la borrasca Laurence obliga a tomar nuevas medidas. De momento, los embalses siguen llenándose, los desembalses continúan y la vigilancia sobre los ríos es constante. La lluvia ha traído alivio tras años de sequía, pero ahora el reto es gestionar correctamente el exceso de agua para evitar problemas mayores.