La capilla de San Juan de Ribera, de la Catedral de Badajoz, recupera su esplendor tras una restauración
Ha sido bendecida por el Arzobispo de Mérida-Badajoz

Badajoz - Publicado el
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El Arzobispo de Mérida-Badajoz ha bendecido la restauración de la capilla de San Juan de Ribera, en la Catedral de Badajoz, a la que han asistido miembros del Cabildo Metropolitano y el delegado episcopal para el Patrimonio, Agustín Velázquez.
Dicha capilla, de mediados del siglo XVIII, es el lugar donde se reviste el Arzobispo antes de las celebraciones litúrgicas y presentaba un deficiente estado de conservación, debido especialmente a las humedades y al paso del tiempo.
Durante 8 meses, Opificio De Restauro, bajo la dirección del restaurador Ricardo Pereira Kantowitz, se ha encargado de devolver la luz de esta capilla, recuperando su riqueza arquitectónica, pictórica y escultórica.
La pieza central de la capilla es un pequeño retablo de la segunda mitad del siglo XVIII, tallado en madera de castaño y dorado al agua, ha sido objeto de una restauración estructural y estética. La consolidación del soporte leñoso, la reintegración de zonas erosionadas y la recuperación del oro fino han permitido restablecer esta obra, que actúa como eje visual y devocional de la capilla. A este proceso se ha sumado la restauración de toda la imaginería a la que se le ha devuelto la presencia original.
El retablo está rematado con una puerta que corona todo el conjunto, funcionando como un cierre visual y devocional que enmarcaba la figura de San Juan de Ribera. El óleo sobre tabla muestra al santo con su atuendo episcopal y un gesto de bendición del que fuera obispo de Badajoz entre 1562 y1568, patriarca de Antioquía, arzobispo de Valencia, teólogo, canonista y virrey de Valencia, mientras que la inscripción en la parte inferior, refiriéndose aún a él como “Beato”, sugiere que fue realizada en el contexto de su beatificación en 1796. La restauración de esta pieza ha permitido recuperar la riqueza de su cromatismo, estabilizar su estructura y devolverle su esplendor original. Dentro de la hornacina se han encontrado varias reliquias.

Antes y después de la bóveda y pinturas murales
Uno de los ejes principales de la intervención ha sido la bóveda de cañón, cuya estructura y revestimientos habían sufrido alteraciones significativas. La restauración ha devuelto la estabilidad al conjunto, respetando sus materiales originales y garantizando su conservación a largo plazo. Del mismo modo, se han intervenido las pinturas murales, cuya policromía y trazados decorativos han sido reintegrados con el máximo rigor técnico, preservando su autenticidad y profundidad iconográfica. Especial atención ha requerido la recuperación de las pinturas sobre lienzo del cabecero, donde encontramos a María Magdalena y la Virgen con el Niño en sus brazos y, como obra central, una versión de María con su prima santa Isabel viendo jugar al Niño Jesús y San Juanito, bajo la tierna mirada de Dios Padre. Estas obras presentaban daños por humedad y oxidación de barnices.
Antes y después de la pintura mural
Además, la capilla se ha enriquecido con la recuperación de un cuadro de cristales y de un cuadro de la Inmaculada.
Esta restauración ha sido posible gracias a la aportación económica de un mecenas.