La decisión de un profesor de universidad de Valencia tras escuchar lo que le dice un niño con síndrome de Down: 194 personas salen ganando

La experiencia de Juan Marín, un profesor valenciano, y la ocurrencia que tuvo en 2016, ha sido una de las historias que ha contado Expósito este martes en La Linterna

Niño con síndrome de Down mirando a cámara
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Paco Delgado

Madrid - Publicado el

4 min lectura

Algunas ideas pueden parecer pequeñas cuando nacen pero, con el paso de los años, puede que se conviertan en algo mucho más grande. Es el caso de Juan Marín García, un profesor de universidad de Valencia al que le cambió la vida un encuentro con un niño con síndrome de Down en la ciudad ecuatoriana de Guayaquil. Y es que, según datos de la Fundación Lealtad, en nuestro país hay 33.000 personas con esa condición, mientras que, en Ecuador, la cifra baja a 8.000 (la población total es casi un tercio de la de nuestro país).

Y es que, concretamente, el síndrome de Down es un trastorno genético que se produce al dividirse las células de manera anormal, generando una copia del cromosoma 21, según explica la Clínica Mayo. Personas especiales como un niño que se acercó hasta Marín García en 2016 haciéndole una petición muy concreta.

Un grupo de niños con síndrome de Down

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Un grupo de niños con síndrome de Down

La propuesta de un niño con síndrome de Down

Todo empieza en 2016 cuando Juan, con una experiencia de más de 50 años en el mundo del rugby, estaba en un entrenamiento en uno de los campos de Guayaquil. Un chico con síndrome de Down quiso jugar, como él mismo recuerda en La Linterna. “Me descuadró todo, me reuní en ese momento con el preparador físico que teníamos y le dije bueno vamos a ver cómo hacemos, vamos a ver si aguanta el físico”, explica el profesor. Para sorpresa de todos, al chaval le aguantó el físico, “y de ahí yo saqué un proyecto y lo presenté al municipio de Guayaquil”.

Marín García se reunió con los padres de estos chavales para explicarles que no había necesidad de sobreprotegerlos, que eran personas adultas y que el ser discapacitado no tiene por qué ser sinónimo de limitación. Asegura que el chico “se pegó un alegrón de mucho cuidado, todos los días cuentan una cosa nueva”. “Conseguimos que mejorase la motricidad, porque corría con los pies que se chocaba, el brazo elevado”, explica a Expósito.

Juan Marín García, junto a los jugadores de Los Yaguares

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Juan Marín García, junto a los jugadores de Los Yaguares

De hecho, bromea con el cambio de actitud del joven. “Viene hace cuatro meses o cinco meses la madre y me dice “no sé si lo hemos hecho bien pues porque ahora se siente guapo y ocupa el cuarto de baño y está hora y media”.

La decisión de un profesor valenciano

Así, Juan decidió lanzar un proyecto: Los Yaguares. Tras un currículum más allá de la universidad, el valenciano hizo buena su experiencia de cinco décadas en el mundo del Rugby y creó un club inclusivo en la ciudad ecuatoriana. Lo que en 2016 comenzó siendo un grupo de 30 chicos y chicas, hoy lo forman 194 personas que entrenan entre dos y cuatro veces por semana.

Conseguimos que mejorase la motricidad, porque corría con los pies que se chocaba, el brazo elevado"

Juan Marín García

Valenciano y fundador de Los Yaguares

Erika es una de las jugadoras de Los Yaguares que comenzó practicando natación, pero que la falta de inclusión en esta disciplina le llevó a probar suerte en el Rugby. Cuenta en los micrófonos de COPE que ahora se siente una más. “Ya avanzando en el tiempo y jugando con mis compañeros inclusivos y profesionales, me doy cuenta que no solo en los estudios, sino que en la vida deportiva puedo encontrar una inclusión”.

De las 194 personas que pertenecen al club, Erika es una de las jugadoras que ha terminado convirtiéndose en entrenadora. Para ella es un orgullo correr con sus amigos por los casi 100 metros de largo del campo. “Les puedo dar los conocimientos que he tenido en el rugby profesional para que ellos puedan hacer una habilidad exitosa en el momento de juego y en su vida”, confiesa en La Linterna la joven.

En junio Los Yaguares lucharán por ser campeones del Torneo Internacional de Rugby con Habilidades Mixtas, pero serían más felices si ganaran el torneo que defiende los valores de la inclusión en el deporte. Asegura Erika que los valores que se implementan en el rugby inclusivo “son hermosos, porque cada uno de esos valores se siente en los entrenamientos, en los partidos y en el tercer tiempo”.

La familia de Erika ha sido testigo del cambio que ha vivido su hija desde que juega al rugby. Ahora la ven integrada en la sociedad, como María del Carmen, madre de la jugadora. “Es una niña que pasaba de estar triste en su habitación porque no se sentía integrada, no se sentía parte de nada, a formar parte de un equipo”, confiesa en La Linterna.

Jugadores de los Yaguares Mixed Ability Rugby

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Jugadores de los Yaguares Mixed Ability Rugby

La población síndrome de Down en Ecuador

Erika está siendo un ejemplo para el resto de compañeros de equipo: un espejo en el que mirarse. Un modelo al que imitar, porque si se trabaja duro cualquier objetivo se puede alcanzar. “Una maravilla que hasta me ha sacado lágrimas a mí es ver cómo ella va a la escuela especial y los chicos la esperan con ansias, la abrazan, la acarician, no saben qué hacer”, explica su madre.

Y es que más de 215.000 personas en Ecuador tienen una discapacidad física y alrededor de 10.000 tienen Síndrome de Down. Una población con la que, el mundo del deporte no contaba. Por eso la llegada de Juan Marín ha marcado un antes y un después en sus vidas. “A nivel de gobierno no hay una inclusión, no existe. Por eso este programa que ha implementado Juan Marín ha sido una maravilla para estos chicos, que se sienten realizados, se sienten incluidos en la sociedad”, concluye María del Carmen.

Herrera en COPE

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