Viaja desde León a Kazajistán en furgoneta, se cuela en el desierto y el lugar en el que aparece levanta las sospechas de Rusia
Él se llama Rubén y donde apareció fue en lugar emblemático de difícil acceso que analizamos en ‘La Tarde’, porque llegar ahí puede suponer una detención

Publicado el
4 min lectura
Ponte en situación: coges tu furgoneta que tanto esfuerzo económico y personal te ha costado camperizar y emprendes un viaje por el mundo. Y cuando decimos por el mundo, es literal. Te vas desde tu casa hasta cualquier parte del mundo y todo, acompañado de tu pareja y de tu perro.
Es, sin duda, una aventura sin precedentes, pero que puede suponer un antes y un después en tu vida. Porque sí, hay lugares a los que no pasa nada por viajar, son perfectamente seguros, y otros a los que, solo con pisarlos, podrías enfrentarte a tu peor pesadilla.
Esto es a lo que se arriesga desde hace tiempo Rubén Sánchez, o más conocido como Rubén Earth en redes sociales. Él es fotógrafo especializado en naturaleza, y desde un tiempo dedica parte de su vida a poner en práctica su profesión en los lugares más inverosímiles posibles.
Recorre el mundo entero y eso le ha valido, no solo unas excelentes fotografías, sino también algún que otro susto. Viaja junto a Sierra, su pareja, y, normalmente, también junto a su perro.
Y en uno de esos viajes decidieron irse hasta un destino no tan seguro: Kazajistán. Puede que, así de primeras, no te llame especialmente la atención, pero está claro que tiene mucho que ver, aunque, lo que se iban a encontrar, igual no era tan esperado como ellos creían.
Resulta que en el país asiático se jugaron la piel. Y no, no es un decir.
Un viaje que levanta las sospechas de Rusia
Así de primeras, lo que podemos visualizar de Kazajistán en nuestra mente es desierto y mucha arena. Y no, no estaríamos incurriendo en una equivocación, pero hay muchos más sitios dignos de mencionar.
Uno de ellos es en el que se acabaron colando Rubén y su pareja (además de su perro) y que hizo que Rusia se pusiera en alerta. Y es que, desde 1955, una parte del desierto de Kazajistán es fundamental para el país de Putin.
En plena Guerra Fría y en clara competición por la carrera espacial, la Unión Soviética instaló en el desierto kazajo el cosmódromo de Baikonur, desde donde salieron misiones espaciales tan relevantes como la del Sputnik o la de la perrita Laika.

Cosmódromo de Baikonur
Sin embargo, cuando todo acabó, el lugar quedó abandonado. Con casi 7.000 kilómetros cuadrados, la superficie de la provincia de Segovia, este lugar no ha dejado de atraer las miradas de curiosos, sobre todo, por las reliquias que alberga.
Eso sí, acceder es, prácticamente, imposible y un ejercicio de fe, ya que te pueden detener o incluso puedes acabar muerto, como explicaba Rubén.
“La mayor barrera es el desierto que lo hace inaccesible, pero es posible llegar caminando y atravesar el desierto. No hay ningún sitio que indique que estás entrando, lo que pasa es que te pueden pillar” comenzaba diciendo.
Él llegó a entrar de forma muy improvisada, y coincidió con el despegue de una nave tripulada para dirigirse al espacio. “Desde la carretera no se ve nada, tienes que meterte en el desierto y meterte dentro para verlo en directo, y es lo que hicimos. Viajé con mi pareja y nuestro perro, creo que es el primero que ha estado ahí, lo hicimos tan cantoso que no se plantearon que podíamos hacer algo, porque entramos con la furgoneta porque no había manera de esconderse” decía.
Todo esto, porque el señor de un restaurante cercano al desierto les había avisado de que se podían colar si querían ver el lugar, pero que podían acabar muertos.
El turismo en lugares en los que puedes acabar detenido
Esta misma madrugada, tres españoles que intentaban colarse han sido detenidos, y hay otros tantos precedentes de personas que, de igual forma, quisieron colarse y sufrieron peor suerte.
Para Rubén, esto es algo que ahora analiza pero que no se había planteado ahí, porque en ese momento le pudieron las ganas de ver un despegue desde un sitio mítico.
Así pues, hicieron de todo para poder entrar a través del desierto y colarse en el cosmódromo. “Encontramos unas dunas para dejar la furgoneta, en un día de despegue hay mucha vigilancia, una furgoneta se veía desde todas partes, pero tuvimos suerte porque nos la jugamos” comenzaba contando.

Cosmódromo de Baikonur
“Fue improvisado, hablamos con un señor en un restaurante y nos avisó de que tuviéramos cuidado, era todo un mundillo. Lo primero que hicimos fue acercarnos, pero lo que hicimos fue dormir en el desierto, había pastores kazajos y ellos tienen contacto directo con la autoridad, vinieron hacia nosotros a preguntarnos” contaba. A pesar de las sospechas, pudieron entrar al cosmódromo, un lugar muy requerido por este tipo de turismo de riesgo, y porque dice que “es un lugar mítico de la carrera especial y a muchos les atraen los temas del espacio. Hay ahí un transbordador especial que quedó en tierra y quedaron varios prototipos, está abandonado y para mucha gente visitar lugares abandonados es un reto en sí mismo, muchos se arriesgan a entrar y alguno muere en el intento”.