Suena una alarma en un garaje de Leganés y la vigilante de seguridad toma una decisión arriesgada: "Dime que estás"
María llamó a Carlos Moreno 'El Pulpo' para hablarle sobre su profesión y reveló una experiencia que marcó su paso por este recinto
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Carlos Moreno 'El Pulpo' descubre la historia de una oyente de Poniendo las Calles
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En una noche cualquiera en un garaje de Leganés, María, vigilante de seguridad con más de 15 años de experiencia, enfrentó una situación insólita. Mientras llevaba a cabo su turno nocturno, controlando la salida de vehículos de un parking de cinco plantas, una alarma sonó repentinamente. Según su relato en Poniendo las Calles de Carlos Moreno ‘El Pulpo’, la alarma indicaba que alguien estaba intentando salir, pero la vigilante no veía ningún coche.
La norma en estos casos es mantenerse en su garita de vigilancia, pero algo no cuadraba. “Si la alarma suena, alguien tiene que estar saliendo”, pensó María, quien decidió, a pesar de las advertencias de no abandonar la garita, ir a investigar. Bajó por las escaleras del aparcamiento, y tras recorrer varios pasillos, descubrió a un hombre mayor, Pedro, que estaba cargando su coche para salir al pueblo. “Pedro, por favor, sube para arriba y dime que estás ahí abajo, se va a ver”, le dijo María, dejando en evidencia la tranquilidad y serenidad con la que afronta cualquier situación en su puesto de trabajo.
María lleva más de 15 años como vigilante de seguridad, profesión que le ha permitido tener un control absoluto de la situación en su turno nocturno. “Controlo las puertas, las abro a las 6 de la mañana, y ya los coches salen con sus llaves. Pero a veces, cuando no se da la señal de salida, algo no va bien, y ahí es cuando uno debe actuar”, explica. Con una actitud proactiva y un profundo sentido de responsabilidad, María no duda en tomar decisiones fuera del protocolo si la situación lo requiere.
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En su turno, rodeada por los 300 vehículos que pueblan el aparcamiento de Leganés, María ha aprendido a convivir con la soledad de la noche, el frío de las plantas más bajas y la rutina. Sin embargo, su ambiente de trabajo no carece de pequeños placeres. María cuenta que en su garita tiene calefacción, frigoríficos y un microondas. Su espacio es su refugio, en el que no solo cuida la seguridad de los coches, sino también de su propio bienestar. "Aquí soy feliz", asegura, entre risas, al compartir su amor por la comida casera y su afición por escuchar Poniendo las Calles, lo que le hace sentir menos sola.
Un garaje de Leganés
Lo que realmente destaca de María, sin embargo, es su energía y su capacidad para enfrentarse a cualquier reto, incluso en un entorno tan potencialmente peligroso como el que implica la vigilancia en un aparcamiento subterráneo. Según relata, a pesar de la percepción común de que los aparcamientos no son un lugar adecuado para que trabajen mujeres, ella ha sabido abrirse paso y demostrar su valía. “No es común que pongan a mujeres, la gente cree que es por la peligrosidad del trabajo, pero yo soy muy valiente. Yo soy de las que siempre voy ‘pa’lante’”, asegura María con una gran sonrisa, reflejando su carácter firme y su amor por su trabajo.
A lo largo de la conversación con El Pulpo, se hizo evidente la gran conexión que tiene María con la audiencia del programa. Su afición por los audios y su pasión por el contenido del programa la convierten en una oyente fiel y activa. “Me encanta todo lo que hacéis, especialmente los temas interesantes. Además, me gusta enviar audios, aunque me digan que son largos, ¡a mí me encanta!”, bromea, mostrando su lado más cercano y divertido.
María, que tiene 55 años, comenta entre risas que, a pesar de la edad en su carnet, su vitalidad hace que a menudo la confundan con alguien más joven. "Es la genética", dice con humildad, destacando cómo su energía no se ve reflejada en su documento de identidad. Su tono es tan fresco y lleno de vida que incluso Carlos Moreno ‘El Pulpo’ se muestra sorprendido por su entusiasmo y energía, algo que sin duda hace de María una de las vigilantes más entrañables.
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En una de sus intervenciones, El Pulpo la describe como “una mujer valiente y hecha de ‘pa’lante’”, una definición que María recibe con humildad, pero con la certeza de que su dedicación y trabajo duro son los que la han llevado a formar parte de ese selecto grupo de personas que, como ella, trabajan en la sombra para hacer de nuestras vidas algo más seguro.
La vigilante de seguridad
María, que ha pasado por muchas horas nocturnas en el garaje de Leganés, asegura que el trabajo no tiene mayor misterio: es cuestión de mantener el control, estar alerta y nunca dejar que una alarma pase desapercibida, tal como lo hizo aquella vez con Pedro. Para ella, ser vigilante de seguridad no es solo una ocupación, sino una vocación que se disfruta mientras se trabaja, y se sobrevive, a la vez, a las frías noches de invierno en los garajes de la ciudad.
La historia de María es un ejemplo de valentía, dedicación y pasión por su trabajo, que trasciende el ámbito laboral y conecta con los oyentes que, como ella, también viven las noches de la ciudad de manera única. Un testimonio de cómo la seguridad no solo se mide por lo que pasa en un control de acceso, sino también por la actitud y el corazón de quienes la desempeñan con integridad y carácter.