La historia de los cinco frailes españoles misioneros en Nueva España que el Papa Francisco ha declarado mártires

Los cinco frailes franciscanos fueron asesinados por defender el matrimonio en la actual Florida

Los Mártires de Georgia fueron cinco frailes franciscanos que murieron en 1597 en la Nueva España

The Georgia Martyrs

Los Mártires de Georgia fueron cinco frailes franciscanos que murieron en 1597 en la Nueva España

Redacción Religión

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El Papa Francisco ha reconocido el "martirio" del fraile Pedro de Corpa y de otros cuatro religiosos españoles, los conocidos como Mártires de Georgia, que fueron asesinados por los indígenas durante su misión evangelizadora en La Florida de finales del siglo XVI.

El pontífice argentino ha declarado el "martirio" de estos cinco frailes franciscanos y ha autorizado a promulgar su decreto al prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, el cardenal Marcello Semeraro, según ha informado la Santa Sede en un comunicado. La declaración de "martirio" es decisiva porque hace que no sea necesario reconocer un milagro para la beatificación de estos cinco frailes.

La presencia de estos frailes en la costa este de Norteamérica, en las actuales Georgia y Florida, fue parte del proceso de evangelización, un siglo después de que España llegara al Nuevo Mundo, y dos siglos antes de que Fray Junípero Serra predicara entre los indígenas en el litoral oeste. Los cinco religiosos fueron asesinados "in odium fidei" (por odio a la fe) en 1597.

¿Quiénes fueron los cinco frailes mártires?

Pedro de Corpa, Blas Rodríguez, Miguel de Añón, Antonio de Badajoz y Francisco de Veráscola son los nombres de los cinco frailes misioneros que el Papa Francisco ha declarado mártires. A finales del siglo XVI, seis frailes franciscanos llegaron a las costas de la Nueva España con la misión de evangelizar al pueblo indígena que allí vivía: los Guale.

Fray Luis Gerónimo de Oré, un fraile francisano peruano, fue quien supo del destino de los frailes españoles que visitaron La Florida. En septiembre de 1597, Fray Pedro de Corpa, que estaba asignado a la misión de Tolomato, no le permitió a un joven Guale bautizado que tomara una segunda esposa. Este joven llamado Juanillo, heredero de un cacique Guale, se opuso a la enseñanza sobre el matrimonio propuesta por el fraile y lo mató. Juanillo, junto con otros jóvenes, continuaron hacia las otras misiones para terminar con las vidas de los frailes.

Antes de llegar a la Isla de Santa Catalina, Juanillo ordenó al cacique de la isla matar a los dos frailes asignados ahí, Fray Miguel de Añon y Fray Antonio de Badajoz. No queriendo ejecutar esta orden, el cacique les rogó a los frailes que huyeran hacia el sur, a la misión en la Isla San Pedro, pero los frailes se negaron a creer estos rumores de que iban a morir a manos de los Guale. Una vez que llegaron Juanillo y sus hombres a Santa Catalina, los dos frailes fueron asesinados después de orar fervorosamente dentro de la misión.

Los hombres de Juanillo también mataron a Fray Blas de Rodríguez cerca de Darien y a Fray Francisco de Veráscola, quien regresaba en canoa de San Agustín a su misión. Un sexto fraile, Francisco de Avila, fue raptado y vivió horribles torturas hasta ser liberado unos meses después.