La receta típica de nuestras abuelas que muchos hemos dejado de comer y que refuerza el sistema inmune: "Se ha tomado toda la vida"

Nuestras madres y abuelas cocinaban con lo que tenían en casa, pero sabían aprovechar cada alimento al máximo. Y es esto, precisamente, lo que se ha vuelto a poner de moda

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Patricia Blázquez Serna

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La alimentación ha cambiado con el paso de los años y eso es un hecho. Nadie puede negar que la llegada de los alimentos ultraprocesados ha supuesto todo un reto para los expertos en nutrición, que no cesan en su empeño por recordar los contras de este tipo de comida y los investigadores publican nuevos estudios sobre lo perjudicial que es su consumo habitual.

Un estudio reciente publicado en la revista The Lancet Health Regional Europe, realizado por investigadores de once países europeos, revelaron que un mayor consumo de estos productos se asocia con un aumento significativo de la mortalidad. Por eso, cada vez más personas buscan la salud y el bienestar a largo plazo, tratando de llevar una dieta equilibrada y evitando este tipo de productos. 

Según un estudio realizado por AEGON, más de un 60% de los españoles ha decidido eliminar de su dieta alimentos ultraprocesados, llenos de aditivos, conservantes o con aceite de palma, y han optado por llevar una dieta más tradicional, similar a la de nuestras madres y abuelas. Una alimentación sencilla pero muy nutritiva, que con ingredientes muy sencillos, lograban platos llenos de vitaminas, minerales y mucha energía.

Una dieta basada en productos naturales, sin procesar, como legumbres, verduras de temporada, frutas, cereales integrales y proteínas de origen animal o vegetal. Cocinaban con lo que tenían en casa, pero sabían aprovechar cada alimento al máximo. Y es esto, precisamente, lo que se ha vuelto a poner de moda. 

El alimento típico de nuestras abuelas que hemos dejado de comer Y que TIENE MÚLTIPLES BENEFICIOS

Se trata de uno de los platos que nuestras abuelas incluían en su dieta y que a día de hoy ha vuelto a ganar popularidad por sus múltiples beneficios para la salud. Hablamos del caldo de huesos, un alimento básico en mucas culturas y que parece que ha resurgido como una tendencia, cuando la realidad es que se trata de una comida que ha prevalecido a lo largo de muchos años. Y claro, no es casualidad, ya que es una de las comidas más completas.

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En 'Herrera en COPE', la nutricionista Sandra Moñino aseguró que el caldo de huesos, tal y como lo cocinaban nuestras abuelas, "contiene muchísimo colágeno", la proteína estructural más abundante del cuerpo y que contribuye a mantener unidas las diferentes estructuras del organismo. Es la base de nuestra piel, cabello, uñas, huesos y músculos, entre otros. 

"Pero ya no solamente eso, sino que el caldo de huesos refuerza nuestro sistema inmunológico. Es lo que toda la vida se ha tomado, ¿no? Poner a cocer ahí los huesos a fuego lento... Lo que hacían nuestras abuelas y nuestras madres, que ponían toda la mañana la comida a preparar, incluso desde el día de antes se estaba preparando la comida", señaló la nutricionista.

Cuando se cuecen estos huesos a fuego lento, explicó, "se extraen los nutrientes" y puso como ejemplo el Entonces, ese calentamiento constante de esos huesos hace que se extraigan nutrientes, como por ejemplo el tuétano, lo que está dentro de nuestros huesos.

"Eso es maravilloso para nuestra salud. Y tomarlo por las noches, por ejemplo, o tomarlo durante el día nos va a ayudar a encontrarnos como si fuese un alimento sanador. Es algo reconfortante", agregó. 

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El caldo de huesos es una fuente rica en minerales, aminoácidos y colágeno que puede mejorar la salud de nuestras articulaciones, reforzar el sistema inmune, facilitar las digestiones, cuidar la salud del intestino, fortalecer los huesos y mantener en perfecto estado la salud de la piel y el cabello. 

Así puedes preparar un caldo de huesos de forma sencilla

Preparar un caldo de huesos como lo hacían nuestras abuelas es más sencillo de lo que pensamos, pero es necesario tiempo y algo de paciencia para poder exprimir al máximo todos los nutrientes. Para hacerlo, necesitarás un kilo de huesos (puede ser de vaca, pollo, cerdo o pescado), verduras al gusto, agua y hierbas frescas también al gusto. 

  1. En primer lugar deberás preparar los huesos. Lávalos y mételos al horno a 180º durante unos 15 minutos para que el caldo tenga más sabor. 
  2. A continuación, deberás ponerlos en una olla junto al agua (cuatro o cinco litros es la cantidad ideal) y el resto de verduras. Recuerda que en la variedad está el gusto, pero cuanta más verdura mejor. Deberás cocinarlo durante 2 horas si lo haces en una olla a presión, poniendo la presión en su nivel más bajo. Si optas por una olla tradicional, deberás mantenerlo durante 24 horas. Cuando lleve cinco o seis horas, destapa y retira la espuma y ponlo a cocción baja durante lo que resta. 
  3. Una vez pasado el tiempo, deja enfriar.
  4. Retira los huesos y las verduras y envasa el caldo en tarros de cristal que te aguantarán durante cinco días en la nevera. Otra opción, en este caso, es congelarlo para poder recurrir a él siempre que lo necesites.