El lobo deja de estar protegido en Cantabria, ¿y ahora qué?
La decisión del Congreso ha puesto fin a tres años de restricciones en la gestión del lobo, pero aún quedan muchas incógnitas por resolver

Buruaga sobre la salida del lobo del LESPRE
Santander - Publicado el
3 min lectura
El Congreso ha aprobado la salida del lobo del Listado de Especies Silvestres Protegidas (LESPRE), lo que supone un cambio importante en la gestión de esta especie en Cantabria. A partir de ahora, la comunidad podrá volver a aplicar su propio plan de control, sin necesidad de autorización del Ministerio. Para los ganaderos, que llevan años denunciando los daños provocados por los ataques del lobo, la decisión supone un respiro. Pero, ¿cómo se va a aplicar esta medida en la región?
Cantabria podrá extraer lobos, pero no de forma indiscriminada
La normativa autonómica establece que la extracción de lobos debe hacerse bajo criterios técnicos. El Plan de Gestión del Lobo en Cantabria permite retirar hasta un 20% de la población, lo que equivale a unos 40 ejemplares, pero eso no significa que vayan a cazarse todos de inmediato. Lo ha explicado la consejera de Desarrollo Rural, María Jesús Susinos, quien a pesar de todo ha pedido prudencia: "No quiere decir que vayamos a extraer de golpe 40 lobos. Hay que analizar las zonas más afectadas y actuar de manera proporcionada".
Las extracciones estarán sujetas a informes técnicos que evaluarán en qué zonas hay más ataques al ganado y cuántos ejemplares es necesario retirar para reducir los daños. A partir de estos estudios, se fijará un cupo de lobos a eliminar, y la información se publicará en el Boletín Oficial de Cantabria antes de proceder con las actuaciones.
Los ganaderos piden actuar cuanto antes
El sector ganadero lleva años reclamando cambios en la gestión del lobo, denunciando el impacto que ha tenido en sus explotaciones. En zonas como Campoo y Los Valles, aseguran que la presencia del lobo es "descontrolada" y que los ataques han sido constantes en los últimos años. "La situación era de amargura, ver cómo nos mataban los animales sin poder hacer nada", lamenta Chema, ganadero en Nestares, quien ha sufrido numerosos ataques en su explotación. "Nos levantábamos por la mañana y ya estábamos con la impotencia de no poder hacer nada. Muchos ganaderos han tirado la toalla, han vendido sus animales porque no podían seguir así", añade.
Para ellos, la salida del lobo del LESPRE supone una oportunidad para recuperar el equilibrio, pero insisten en que las extracciones deben centrarse en las zonas con mayor concentración de lobos. Según Chema, "Campoo y Los Valles tienen más del 60% de los lobos de Cantabria, así que la parte proporcional que se extraiga debería ser mayor en estas zonas". También denuncia que los ataques no solo han afectado a explotaciones alejadas, sino que "hemos llegado a ver manadas de 11 lobos en pueblos grandes, incluso cerca de Reinosa".
¿Se acabaron los problemas?
A pesar de este cambio, la incertidumbre sigue presente. Desde el sector ganadero advierten que la medida no solucionará todos los problemas de inmediato. "Muchos hemos perdido ya demasiado, y esto no se arregla en un día", comenta Chema. La presencia del lobo ha llevado a la desaparición de muchas explotaciones de ovino y caprino en Cantabria, y algunos ganaderos creen que, aunque ahora se pueda controlar mejor su población, el daño ya está hecho.
Otro punto clave será la financiación. Hasta ahora, el Gobierno de Cantabria destinaba fondos a compensar a los ganaderos por los daños sufridos por ataques del lobo. Con esta nueva regulación, habrá que ver si esos recursos se destinan a otras medidas de apoyo al sector. "El dinero que se ha gastado en pagar daños se podría invertir en otras cosas, en sanidad, en educación… Nosotros no queremos que nos paguen las pérdidas, queremos poder proteger nuestro ganado", afirma Chema.
Ahora, el Gobierno de Cantabria deberá decidir cómo se lleva a cabo la extracción de lobos en la comunidad. En los próximos días, los técnicos elaborarán los informes necesarios para determinar las zonas prioritarias de actuación.
La decisión del Congreso ha puesto fin a tres años de restricciones en la gestión del lobo, pero aún quedan muchas incógnitas por resolver. Mientras tanto, los ganaderos esperan que esta nueva normativa sirva para devolverles la tranquilidad y garantizar la convivencia entre la ganadería y la fauna salvaje.