Adiós a la forma en la que nos llevamos las sobras del restaurante: el cliente podría tener que pagar si recibe este envase
La nueva Ley del Desperdicio Alimentario marca unas nuevas normas para bares y restaurantes respecto a lo que tienen que hacer con la comida que sobra

Madrid - Publicado el
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En España, 7,7 millones de toneladas de alimentos se acaban en la basura cada año. Tiramos 250 kilos de comida por segundo, según datos de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación. Para reducir estas cifras se ha aprobado la Ley del Desperdicio Alimentario, que debería cambiar la gestión de los excedentes de supermercados y restaurantes.
Lo primero es que busca lograr esta nueva legislación es una reducción del 50% de los residuos alimentarios per cápita en el ámbito de la venta minorista y el consumo. Así, la intención es generar una bajada del 20% de las pérdidas de alimentos en las cadenas de producción y suministro para el año 2030. Pero la ley trae más cambios importantes, principalmente en las obligaciones de los grandes supermercados, sobre todo aquellos que tienen más de 1.300 metros cuadrados.
Desechos de supermercados: nuevo destino
La norma pretende evitar que los alimentos se degraden y que acaben en los contenedores cuando pueden ser reaprovechados, y lo haría estableciendo unos sencillos pasos, como explica Iván Alonso, especialista económico de La Linterna: “Lo primero es la prevención, de modo que tendrán que promover la venta de los productos con fecha de caducidad próxima y ponerlo más a la vista. También ofrecer descuentos, que es algo que ya hacen bastantes supermercados”.

Un hombre coge productos en los refrigeradores de un supermercado de Madrid
Además, los productos que tienen mal aspecto, pero que están en perfecto estado también tienen que tener un sitio en los lineales, en las estanterías. Y tendrán también que ajustar los pedidos para no tener grandes excedentes. Ignacio García, presidente de la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados, explica en COPE que “lo que tratan todas las empresas de distribución es ajustar al máximo los pedidos a lo que el consumidor necesita cada día”, aclara.
Una tarea que califica de “difícil”: “sobre todo en el caso de los productos frescos, que no haya nada que se quede en la tienda y se desperdicie, y a la vez que los consumidores tengan siempre de todo lo que necesitan”. Pero, ¿qué puede pasar si el supermercado lo ha hecho todo bien? Si no se vende, el siguiente paso es la donación y, si no es viable, pues se pasa al siguiente nivel, que es destinar todos esos alimentos sobrantes a la alimentación animal.
“Y ojo, que hay otro nivel. Si no se puede tampoco, entonces acabarán convertidos en compost, en combustible, en biogas y todo con el objetivo de que no se desperdicie nada”, concluye Alonso.

Imágenes de un camarero ayudando a recoger comida japonesa en un restaurante
Sobras en los restaurantes
Pero la nueva ley también es importante para bares y restaurantes, porque les ponen más limitaciones. Todo lo que nos sobre cuando vamos a restaurantes, a los bares, nos lo tendremos que llevar a casa. “Es así de sencillo para los establecimientos, porque en principio la ley lo que contempla es que no nos cobren nada por el envase, a no ser que sea de plástico”, apunta Alonso que, avisa, “ahí sí nos podrían poner un recargo”. De hecho, es la misma norma por la que nos cobran la bolsa en las tiendas y los supermercados, por eso lo del plástico. En realidad, esto de llevarse el tupper con las sobras es algo que ya estaba, en la mayoría de casos, bastante extendido, como cuenta en La Linterna José María, hostelero de Murcia:
“Hay muchos platos que el ver cómo llegan a cocina y ves que el plato está prácticamente lleno y nosotros en particular es una práctica que la tenemos muchísimo, muchísimo tiempo. Pero sí que cada vez, afortunadamente, ves cómo hay gente que se lo lleva”, comenta.
Lo que pasa es que ahora los controles van a ser, dicen desde el gobierno, más exhaustivos en este aspecto. Además, el Ejecutivo asegura que esta ley es pionera en Europa y que va a servir como inspiración para otros países. “Creo que la cultura ha ido cambiando, hace unos años era impensable que tú pidieras en un restaurante llevarte lo que te ha sobrado y ahora prácticamente, yo no sé qué porcentaje de gente, pero yo creo muchísima gente pide el tupper y se lleva lo que le sobre”, añadía Yolanda Gómez, periodista de economía de ABC.
Pero, si no se cumple la ley, ¿qué pasa? Todos aquellos que no cumplan se enfrentan a sanciones de hasta 500.000 euros. De hecho, hay tres niveles de inflación según la ley: las leves, multas de hasta 2.000 euros para restaurantes, para bares, también para supermercados; graves, hasta 60.000; y las muy graves, que son esas de medio millón de euros.