La primera novela española de detectives es de Cervantes y tiene como protagonista a una mujer: "En Toledo"
Ana Velasco descubre a Alberto Herrera cómo fue la primera aparición de libros de asesinatos en el país con La fuerza de la sangre
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Alberto Herrera conoce la historia de la novela de detectives con la historiadora Ana Velasco
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En el imaginario colectivo español, Miguel de Cervantes Saavedra es, sin duda, sinónimo de su obra magna, Don Quijote de la Mancha. Sin embargo, lo que muchos desconocen es que Cervantes también sentó las bases de lo que podría considerarse la primera novela de detectives en España. Con La fuerza de la sangre, incluida en sus Novelas ejemplares, Cervantes presenta una historia ambientada en Toledo, protagonizada por una mujer que asume el papel de investigadora en busca de justicia.
Durante una reciente emisión de COPE, el periodista Alberto Herrera y la historiadora Ana Velasco discutieron el surgimiento y evolución del género de misterio y crimen en la literatura. Velasco, experta en estos temas, ofreció una perspectiva fascinante sobre cómo las historias de enigmas y justicia han intrigado a la humanidad desde tiempos inmemoriales. Como ella misma señaló, “la gente le gusta los misterios, les gusta resolver piezas de puzzles. A veces, claro, lo que pasa es que nosotros tenemos que dar un salto de confianza… pensar en el terreno de la ficción”.
Ana Velasco explicó que, aunque el concepto moderno de asesinos en serie es un fenómeno reciente —“lo de los asesinos en serie es muy reciente. Tenemos que irnos a finales del siglo XIX”—, el gusto por el misterio y la resolución de enigmas tiene raíces profundas, desde las epopeyas antiguas hasta episodios bíblicos. Como ejemplo, mencionó a Cervantes y su obra La fuerza de la sangre, destacando que fue él quien escribió “la primera novela de detectives de España y la primera detectiva es una mujer”.
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Estatua de Cervantes Toledo España
La historia se centra en Leocadia, una joven toledana que, tras ser víctima de un crimen brutal, decide buscar justicia siguiendo pistas y utilizando su ingenio. Velasco detalló que, aunque el desenlace refleja las normas de la época —donde el matrimonio con el agresor era visto como una solución para redimir culpas—, el hecho de que Cervantes haya optado por darle un papel activo a Leocadia como investigadora convierte a la obra en un testimonio único de su tiempo. “Lo que hace la chica esta es buscar a los que la han violado para que uno de ellos se case con ella y ella consigue resolver el crimen”, comentó Velasco, añadiendo que, aunque hoy este resultado nos parezca inverosímil, la narrativa de Cervantes merece ser vista bajo el prisma de su contexto histórico.
El legado del misterio literario
El diálogo entre Herrera y Velasco también abordó cómo la literatura del Siglo de Oro estableció las bases para relatos de misterio que seguirían fascinando a lectores durante siglos. Herrera, intrigado por este punto, preguntó: “¿Pero el primer, es decir, la primera aparición de asesinos, tenemos que irnos a Sherlock Holmes?”. A lo que Velasco respondió: “Podemos ir a ejemplos anteriores, porque, por ejemplo, Edgar Allan Poe escribió obras en las que ya había un detective August Dupin… Lo que pasa es que, claro, Sherlock Holmes se publica en 1887 y tú fíjate lo que pasa el año siguiente. ¿Qué pasa? ¡Jack el Destripador!”.
El vínculo entre ficción y realidad quedó especialmente claro en esta conversación, con Velasco apuntando que personajes como Sherlock Holmes dieron vida literaria a la fascinación por resolver crímenes, mientras que figuras como Jack el Destripador encarnaron esa misma intriga en los titulares de los periódicos. No obstante, en España, la tradición literaria tenía ya sus propias raíces, con Cervantes liderando el camino.
Hoy en día, el interés por el true crime y las novelas de misterio sigue en auge, consolidando un género que combina la emoción del enigma con la catarsis de la resolución. Como afirmó Ana Velasco, “los relatos de misterio y crimen conectan con nuestra fascinación por entender lo que no conocemos, por poner orden en el caos”.
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monumento e iglesia, Toledo, España, estatua, Cervantes
En definitiva, La fuerza de la sangre no solo posiciona a Cervantes como pionero de la novela de detectives, sino que también resalta cómo el espíritu de la investigación y la búsqueda de justicia trascienden épocas y fronteras. Leocadia, con su valentía y determinación, es un personaje que merece ser recordado como la primera detective de la literatura española.